Las pérdidas en la producción agrícola han incidido directamente en el abastecimiento de los granos básicos.

Asoma déficit alimentario

Expertos en seguridad alimentaria confirman que la falta de reservas de granos mantiene en estos momentos en sus puntos pico al hambre y a la pobreza y dejan claro que Enabas no es la salida para contrarrestarlos Amparo Aguilera Aunque el asunto de seguridad alimentaria sigue siendo un problema estructural ligado a lo macroeconómico, los […]

  • Expertos en seguridad alimentaria confirman que la falta de reservas de granos mantiene en estos momentos en sus puntos pico al hambre y a la pobreza y dejan claro que Enabas no es la salida para contrarrestarlos

Amparo Aguilera

Aunque el asunto de seguridad alimentaria sigue siendo un problema estructural ligado a lo macroeconómico, los expertos en ese tema reconocen que los resultados de la cosecha de primera tienen en estos momentos en sus puntos picos al hambre y la pobreza local.

Según datos proporcionados por el Ministerio Agropecuario y Forestal (Mag -For), en ese ciclo se perdieron 53,505 manzanas de maíz y 17,325 de frijoles, que a juicio de las autoridades agropecuarias son “manejables”.

Sin embargo tras la salida de la cosecha, entre julio y agosto, el mercado local palpó un desabastecimiento que se ha extendido hasta la fecha.

Iván Murillo, miembro del Grupo de Interés Soberanía y Seguridad Alimentaria (Guisan), aunque no lo cuantifica, deja entrever que las pérdidas de primera están afectando a las zonas más vulnerables del país, zona central y el Caribe, además de muchas zonas urbanas.

“Esto por la falta de disponibilidad de alimentos ante el encarecimiento de los rubros y eso lo vemos en el frijol (cuyo precio por libra ya se cotiza en 13 córdobas)”, explica.

Loyd Van Crowder, representante de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), tampoco duda de la afectación.

Aunque indica que el hambre y la pobreza son males que independientemente del comportamiento de cualquier ciclo agrícola permanecen.

Según la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), el 64 por ciento de los nicaragüenses, de un universo de 5.5 millones de habitantes, es pobre. Mientras el 46 por ciento de esos pobres son indigentes.

En el campo el hecho se intensifica. Del total porcentual de pobres locales, el 77 por ciento se concentra en zonas rurales, registrándose la indigencia en el 57.5 por ciento del total cuantificado.

ENABAS INSUFICIENTE

“Y el problema que vemos es que no hay políticas agrícolas que promueven la producción”, admite Van Crowder.

Por su parte, Murillo a eso agrega una falta de coherencia y de visión. “El sector agrícola genera más del 65 por ciento de las exportaciones totales anuales. Sin embargo el Gobierno en el presupuesto del 2004 sólo destinó un tres por ciento a la inversión productiva”.

“Por otro lado tampoco procura enfrentar los desafíos y problemas de la pobreza en términos regionales. Y eso ayudaría mucho a minimizar la situación. Ni establece políticas que establezcan autosuficiencia alimentaria, ni siquiera se ocupa de subsidiar el sector”, indica.

En ese sentido no ve como una solución la inserción de la Empresa Nicaragüense de Alimentos Básicos (Enabas) en el mercado para garantizar reservas.

“Enabas es el último escalón de comercialización. Lo que podría hacer es almacenar y comercializar granos. El punto, para nosotros, es que el Gobierno debe, si quiere reducir los problemas de hambre en cualquier ciclo agrícola, incentivar la producción con subsidios, más inversión y financiamiento”, insiste Murillo.

No obstante Luis Mejía, director de las Delegaciones Territoriales del Mag-For, enfatiza en que la reactivación de Enabas será suficiente para garantizar un suministro de granos en tiempo de escasez y una regulación del precio del mismo en tiempo de abundancia.

“De manera que no va a afectar ni a los consumidores ni a los productores y va a garantizar la seguridad alimentaria”, augura.

NO HAY CERTEZA

Pero Mariano Vega, director ejecutivo de Enabas, no lo asegura. El funcionario dice que todo depende de los diputados porque no cuentan con suficientes recursos.

“Ahorita tenemos capacidad para comprar 30 mil quintales de maíz y 20 mil quintales de frijoles. Pero podríamos tener más reservas si la Asamblea Nacional (AN) aprueba de una vez por todas las ventas de unos activos, con los que podríamos obtener 1.6 millones de córdobas”, apunta.

“Y podríamos hacer más, si también nos autorizan vender 60 propiedades, que suman más del millón de dólares…”, agrega.

Wilfredo Navarro, primer vicepresidente de la AN, dice que van aprobar la venta de activos porque no hay de otra. “Vemos negligencia en Enabas, pero por la crisis alimentaria no nos queda de otra que apoyar la venta, porque los activos también van perdiendo valor”, comenta el parlamentario.

De acuerdo al Mag-For en Nicaragua se consumen 418 mil quintales de maíz y 185 mil de frijoles al mes. Lo que indica que de cualquier manera Enabas al final del año no dará abasto.

Gustavo Toruño, representante del Área de Proyectos de la Unión Nacional de Agricultores y Ganaderos (UNAG), tampoco cree que con Enabas baste y sobre para resolver la crisis de alimentos. Ellos ven otras opciones.

“Si Enabas puede reactivarse, está bien. Sin embargo como gremio nosotros lo que demandamos al Gobierno es que nos apoye en desarrollar pequeñas empresas para incrementar rendimientos y en ese medida asegurar la disponibilidad de granos”, razona.

Hasta el momento, no han recibido respuesta. Esto a pesar de que el análisis de seguridad alimentaria, presentado en el primer semestre del 2004 por el Instituto Nicaragüense de Estadísticas y Censos (INEC), confirma que los nicaragüenses consumen en su dieta diaria maíz, arroz, frijoles y azúcar.

POSTRERA LIMITADA

Las estimaciones del Mag-For revelan que en postrera, ciclo que va de agosto a diciembre, obtendrán 4.9 millones de quintales de maíz, 1.6 millones de quintales de frijol, 256 mil quintales de sorgo, 1.6 millones de quintales de sorgo industrial y 312 mil quintales de sorgo millón. La UNAG en tanto estima que se cosecharán entre 800 mil y un millón de quintales de maíz y alrededor de tres millones de quintales de frijol. En arroz y sorgo no establece proyecciones.

El Mag-For proyecta para apante 1.4 millones de quintales de maíz y 2.6 millones de quintales de frijol. La UNAG en cambio augura la producción de medio millón de quintales de maíz y dos millones de quintales de frijol. “Es decir, que podríamos seguir viendo desabastecimiento”, puntualiza Toruño.

Murillo sugiere al Gobierno echarle un ojo al reforzamiento del mercado local para garantizar a corto plazo acceso a los alimentos.

Pero Pedro Huerta, enlace nacional de la mesa Agropecuaria y Forestal, dice que mientras se siga destinando más tierra a la ganadería, un 50 por ciento según sus cálculos, y menos a la agricultura, un 17 por ciento de acuerdo a su recuento, no veremos un superávit agrícola, ni la materialización del artículo 63 de la Constitución Política de Nicaragua que manda a garantizar acceso a los alimentos.

ACTIVOS VS. POBRES

Enabas cuenta con 15 graneros listos para recibir alimentos y atender a las zonas que más padecen hambre. Es decir a más de 839 mil personas que se ubican en la zona central y atlántica del país.

Pero la meta actual de Enabas es la de atender a las zonas donde están concentrados los cortadores de café, que en total suman entre 200 mil y 260 mil brazos. Aunque no logran especificar el capital con el que cuenta.

El Mag-For en este año continuará asegurando “rendimientos productivos” otorgando 30 dólares por productor por medio del Plan Nacional Libra por Libra (PNLL).

La Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y Alimentación (FAO), por otro lado, cuenta con 550 mil dólares para establecer programas que reduzcan el hambre en el país. Aunque admite que requieren de 1.2 millones de dólares para ir lográndolo.

Según el Instituto Nicaragüense de Estadísticas y Censos (INEC), en Nicaragua hay un poco más de 2.4 millones de nicaragüenses, de una población de 5.5 millones, vive bajo la línea de pobreza. Y de éstos un poco menos de 800 mil viven en extrema pobreza. Es decir con ingresos inferiores a los 2,157 y 2,691 córdobas al mes. Siendo los más afectados los habitantes del campo, donde se cuantifica que 1.4 millones son pobres y 70 mil familias están en estado de indigencia.

PNLL TAMPOCO AYUDA

Tanto la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), como gremios como la Unión Nacional de Agricultores y Ganaderos (UNAG), estiman que el Plan Nacional Libra por Libra (PNLL) es insuficiente para aumentar los rendimientos productivos.

La FAO, que recientemente otorgó 350 mil dólares para el otorgamiento de semillas a través de ese plan, indica que los productores para aumentar la productividad, y con ello contribuir a reducir el hambre, requieren de insumos como fertilizantes, capacitaciones y tecnología.

La UNAG, en tanto, sostiene que el PNLL no llega a todos los agricultores. A lo que Pedro Huerta, enlace entre la mesa nacional Agropecuaria y Forestal, agrega la incidencia de plagas.

“Porque son semillas que afectan el ciclo reproductivo de las plantaciones. Entonces lo que se necesita a corto plazo es que el Gobierno invierta y dé financiamiento a la agricultura”, valora.

DOS BUENAS IDEAS

Desde 1979, Soynica se ha dado a la tarea de establecer proyectos que aseguran alimentos a nivel urbano y rural. Luci Morren, directora de ese organismo no gubernamental, relata que han establecido proyectos que garantizan alimentos especialmente a menores de edad.

Éste es el caso de las Ollas Comunales y la porción alimentaria que otorgan en varios preescolares locales. Aunque actualmente prevén enfocarse en madres lactantes y grupos de niños de 0 a tres años. Pero sin dejar de ofertar productos a base de soya en Managua, y en zonas como Ocotal, a un precio que asegura su disponibilidad para cualquier bolsillo.

Mientras tanto la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), está estableciendo un proyecto piloto referido al uso productivo de remesas en el municipio de El Sauce, en León.

“Allí vamos a trabajar con cinco grupos que viven de las remesas en esa zona, y vamos a ayudarles a invertirlas en proyectos que les generan más utilidades, trabajando con micro financieras. Es decir la idea es que en vez de que las consuman, las inviertan para producir alimentos”, expone Loy Van Crowder, representante de la FAO en Nicaragua. Este proyecto también esperan impulsarlo en resto del país.

¿EMERGENCIA NACIONAL?

Pedro Huerta, enlace nacional de la mesa Agropecuaria y Forestal, sugiere que el Gobierno debe declarar al país en Estado de Emergencia Alimentaria Nacional. “Porque enfrentamos crisis económica, no hay suficientes alimentos ni políticas que incentiven la producción. Entonces eso sería una vía para que empresarios, sociedad y gobierno determinemos acciones”, justificó.

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