La diferencia de edades ha dejado de ser un impedimento para el amor. Por lo tanto, no es raro ver a una pareja en la que ella le dobla la edad a él
Sandra Rodríguez cumplió 40 años de edad en mayo del 2003. Hacía menos de dos años que sostenía una relación con un hombre que la complacía y la hacía feliz. El único problema es que ese hombre era 15 años menor que ella. Es decir, tenía 25 años de edad.
Para Sandra cumplir años significaba la gloria, ya que siempre fue del concepto que la experiencia es la madre de todas las ciencias; así, por primera vez en tantos años, no deseaba ni fiesta ni regalos y mucho menos brindis. El tiempo ahora era su mayor enemigo.
Según la protagonista de esta historia —de la cual aclaramos que no es el nombre real— la relación se deterioró cuando los amigos murmuraban y los familiares se oponían, pero principalmente los hijos de ella presionaron para que abandonase la relación.
La licenciada Rosa María Mendoza, psicóloga del Programa de Prevención Dos Generaciones, afirma que las mujeres cuando tienen parejas menores que ellas son duramente señaladas por la sociedad, a partir de una serie de prejuicios que han ido construyendo socialmente con la finalidad de fundamentar y mantener las relaciones de poder asimétrico existente entre hombres y mujeres.
“La sexualidad de las mujeres no es libre sino que está en función de la maternidad y del placer del varón. La religión judío-cristiana fundamenta esta idea. No se concibe que se establezca otro tipo de función más que cumplir con su deber dentro del matrimonio, o sea complacer a su marido y tener hijos,” dice Mendoza.
Desde la teoría de género —continúa Mendoza— se nos habla que el placer y el cuerpo de la mujer le ha sido expropiado en función del hombre, pues la actual sociedad es androcéntrica, es decir, la visión del mundo y de las relaciones sociales enfocada desde el punto de vista masculino.
CONVENCIONALISMOS SOCIALES
Mendoza dice que profesionales de la psicología y la teoría de género confirman que la actual sociedad se debate entre el prevalecimiento de valores patriarcales arcaicos y la lucha del movimiento de mujeres por los derechos humanos de la mujer y, en particular, de sus derechos sexuales reproductivos.
Cuando una mujer se libera de los mandatos sociales existentes, es sancionada con la censura. Las ideas preconcebidas establecen que en una pareja, el hombre es el más inteligente; en teoría, el que mantiene el hogar, el que toma las decisiones. En base a esto, se creó el mito de que el hombre tiene que ser mayor que la mujer en una pareja.
LA EDAD Y EL AMOR
Siempre y cuando no represente el abuso sexual de una adulta sobre un adolescente, la edad no importa en una relación de pareja. “Es importante que un adolescente no sea abrupta y precozmente introducido al mundo de la sexualidad a partir de los intereses y deseos de una persona adulta”, afirma la especialista.
“El amor —dicen— es ciego. Una persona enamorada no está pensando en los estereotipos que dicta la propaganda, el centro de sus pensamientos y actuaciones son sentimientos de amor y es así que puede amar a alguien que no cumple los patrones que exigen los cánones de belleza arbitrariamente vigentes en el presente”, apunta Mendoza.
Expertos en el tema aseguran que hay una especie de “complementariedad” entre ambos, que a la vez los fortalece. Por ello, la distancia generacional, de alguna manera hace que la relación sea interesante.
ALGUNAS IDEAS
Transgredir los límites puede ser peligroso
La edad: No hay márgenes de edad establecidos como correctos o incorrectos.
Abuso: El abuso sexual también se puede dar de parte de una mujer mayor hacia un niño o adolescente.
Individualidad: Si se aman o no, es una pregunta particular, personal, con respuestas únicas y personales.
El sentimiento: Un hombre joven se puede enamorar sinceramente de una mujer mayor y viceversa.
Precaución: No hay que obviar el fenómeno de los gigolo que es otro tema de discusión.