Socorro Gurdián
Escuché en una reunión dos anécdotas sobre si la gestión del Alcalde de Managua, Herty Lewites, fue buena o mala. La primera se refería a que le dicen “alcalde matapalo”, porque como por arte de magia en una noche hizo desaparecer 195 árboles de coco sembrados entre la rotonda de Metrocentro (Rubén Darío) y la laguna de Tiscapa, que antes había pintado de rosado.
A cambio autorizó “sembrar” rótulos luminosos también “matapalos”, pues al ser instalados en todas partes incluyendo áreas verdes que hacían ver bonita la ciudad, los árboles cercanos mueren para no quitarles visibilidad, y ahora compiten hasta con el busto de Manuel Belgrano, héroe argentino; colocado antes de llegar a la rotonda de la Centroamérica. Además el “alcalde matapalo” mandó a cortar 210 árboles de roble, con más de veinte años de edad, entre las rotondas de la Centroamérica y de Metrocentro. Los sobrevivientes esperan su hora final cuando se hagan más estacionamientos.
En sus actividades de desrame los macheteros de la Alcaldía también hacen lo suyo, pues además de cortar ramas para liberar cables eléctricos y/o telefónicos (ahora usan sierra eléctrica), talan por la mitad otros árboles como sucedió con los eucaliptos ubicados frente a la Vicepresidencia de la República, Pista El Dorado, Juzgados de Managua y Hospital Militar. En algunos lugares se salvaron ciertos eucaliptos y están bellos, con su tamaño completo. Lo último, despalaron los árboles del parque de Colonial Los Robles, que no estorban cables eléctricos ni telefónicos. Igualmente arrasaron con todos los árboles que encontraron a su paso en la Carretera Norte sin resembrar ninguno. Se preguntaban en la reunión hacia dónde se fue toda la madera cortada a los eucaliptos y demás árboles de Managua.
La segunda anécdota era que al final de su período encontró una “huaca” de piedra cantera y cemento, usada para encementar y encunetar a diestra y siniestra los bulevares de Managua, con una calidad que deja mucho que desear, dejando a los árboles que encontró en su camino y se salvaron que los cortaran, con un área insuficiente para almacenar el agua que les da vida.
En las cunetas de muchos lugares puso de canto piedras canteras que no permiten por ninguna circunstancia pasar al otro lado menos aparcar un vehículo por cualquier eventualidad. Decidieron llamarle el “alcalde entubador”, por su éxito de hacer en varios lugares un tubo de varias cuadras donde nadie puede salir. Si una persona mayor con dificultades para caminar cruza la calle y quiere subir a ese encunetado, primero la arrolla un vehículo antes que pueda subir y pasar por lo alto de los mismos. Quedaron muy pocos lugares donde dejaron espacios para pasar y están muy retirados de donde la gente acostumbra cruzar.
Se preguntaban si fue correcto hacer estas obras en una ciudad con inundaciones, terremotos, huelgas, toma de las esquinas, quema de llantas, etc. Y. ¿qué pasará cuando el Presidente no pueda salirse del tubo en una emergencia, o una ambulancia, los bomberos, la Policía, etc.? Ni las famosas 4×4 de su amigo Daniel podrían pasar.
Con la “huaca” de cemento ha construido los “monumentos” de la esquina del Hotel Crown Plaza, rotonda El Periodista, y su famosa concha acústica. Pero no ha podido arreglar el relajo del asentamiento frente a Metrocentro (predios de Catedral). El colmo fue dejar con rótulos de Nicho el puente de la Carretera Norte, lo que estaba prohibido, pues ese cemento era de Pedrito Adoquín. Tampoco alcanzó para la terminal de buses internacionales y otras obras prioritarias a sus famosos monumentos.
El Alcalde de Managua está limpiando la laguna de Tiscapa que ensució otro alcalde de su partido, pero sigue tirándole basura a pesar de su promesa de sanearla. Veremos si se baña en ella el 7 de diciembre (pero de este año). Al anterior alcalde de apellido Santos (el cual no tiene nada de eso), le decían el alcalde “y qué y qué”, pues así contestaba cuando le cuestionaban por usar de manera arbitraria en beneficio de su partido, el dinero de la comuna. El “alcalde matapalo y entubador” ha permitido que los candidatos a concejales de su partido tapen con su propaganda los rótulos de señalamiento vial que están en la rotonda La Virgen sin mandarlos a limpiar, lo que no permite leer los lugares de salida.
Haga usted su propia evaluación de la gestión del alcalde. Lo que está a la vista no necesita anteojos.
La autora es técnica en Administración de Empresas