Mario José Moncada
La ratificación por parte de Estados Unidos del tratado de libre comercio firmado con Centroamérica y República Dominicana (DR-Cafta) sería posible antes de la instalación del nuevo Congreso en enero próximo, según estimó ayer el presidente del Comité de Relaciones Exteriores del Senado estadounidense, Richard Lugar.
Citado por las agencias internacionales de noticias, el senador declaró que “dados los resultados de las elecciones, pienso que el tratado será ratificado por el actual Congreso”.
“No voy a especificar que será en una semana o un mes, pero no tomará años en ese proceso”, subrayó el legislador estadounidense.
Destacó que el DR-Cafta, firmado en Washington en mayo pasado, “tiene una gran importancia por los países involucrados y para nosotros en términos de nuestra amistad con Centroamérica”.
OPTIMISMO EN NICARAGUA
A las declaraciones optimistas del senador de Estados Unidos se sumaron en Managua las vertidas por el presidente del Consejo Superior de la Empresa Privada de Nicaragua (Cosep), Alfredo Cuadra, y del presidente de la Cámara de Comercio Americana de Nicaragua (Amcham), Enrique Pereira.
“La reelección del presidente Bush es buena noticia pues facilitará la ratificación del tratado”, valoró Cuadra.
“De las cosas que más nos interesan a nosotros como Amcham es que se eliminen las barreras al comercio. Ya Nicaragua firmó un TLC con Estados Unidos y esperamos que con la reelección del presidente Bush su ratificación sea más rápida”, dijo entretanto Pereira.
Ambos líderes empresariales coincidieron en afirmar que, no obstante, no se debe descuidar el cabildeo de Centroamérica entre los legisladores de Estados Unidos.
En un informe difundido por correo electrónico desde Washington, el Centro de Estudios de Políticas Comerciales del Instituto Cato también confirmó las posibilidades de ratificación del DR-Cafta.
“Una segunda administración de Bush debe resistir cualquier presión proteccionista del Congreso”, valoró el director del centro, Dan Griswold, al comentar los grandes temas pendientes que la segunda administración del Bush debe resolver en el Congreso en materia comercial.