Guillermo Cárdenas Montalván
Las Pequeñas y Medianas Empresas (Pyme) constituyen en Nicaragua la mayoría del tejido empresarial. Por otro lado son el componente fundamental de la aportación del sector privado a la economía de la innovación y del empleo, la participación activa y la definición de objetivos e interés para las Pyme constituyen principios esenciales, que se manifiestan en la definición de objetivos mínimos de asignación presupuestaria, en la previsión de mecanismos para promover y facilitar una aportación relevante en función de su potencial y en la disponibilidad de instrumentos específicos para abordar otras temáticas que por su naturaleza o su entidad no puedan quedar encuadradas en los campos prioritarios, pero que revisten gran interés en sectores de actividad dominados por Pyme con capacidades y necesidades de innovación pero con recursos específicos limitados.
Las micro, pequeñas y medianas empresas (Mipyme) nicaragüenses, al igual que en la mayoría de los países constituyen el motor dinámico de la economía y del desarrollo. La importancia radica principalmente en qué representan la mayoría de las empresas nicaragüenses, las que tienen flexibilidad en sus procesos productivos, son las mayores generadoras de empleo, son intensivos en el uso de materia prima nacional en particular los recursos naturales y requieren poca inversión para generar un puesto de trabajo, lo que les permite competir de mejor manera en el nuevo entorno internacional. Además pueden lograr encadenamientos productivos verticales a través del ancla de las grandes industrias o bien de los encadenamientos horizontales.
En este contexto el Gobierno de Nicaragua ha venido implementando reformas económicas y sociales, cuyo objetivo principal es la reducción de la pobreza en un contenido de crecimiento sostenible, por ello ha diseñado la Estrategia de Reducción de la Pobreza, la cual abarca dos componentes principales: la asistencia social de cara a la implementación de programas de apoyo en los aspectos educativos, alimentarios y de salud y el otro componente aborda la promoción productiva, en donde la micro, pequeña y mediana empresa agrícola, no agrícola, rural y urbana, juega un rol determinante en la superación de la pobreza.
El cambio en los años noventa por una economía de libre mercado, a la par que se aplicaban cambios de política económica, también se realizaban ajustes al tamaño del Estado. Esto implicó la transferencia de recursos humanos del sector público a las Pyme, a través de la entrega de indemnizaciones por los servicios prestados. Esas condiciones propiciaron un renacimiento del sector por nuevos empresarios que generaron una dinámica en la economía al encontrar al país desabastecido pero sobre todo de productos suntuarios tales como electrodomésticos, ropa, es decir, todo lo que estuvo escaso durante la década de los ochenta. Con ello el sector que despegó y se constituyó en el eje dinámico fue el subsector Pyme comercio.
Sin embargo la falta de información económica sobre el sector Pyme no permite cuantificar de manera precisa el peso que tiene este sector en la participación del Producto Interno Bruto (PIB). La ausencia de estadísticas específicas imposibilita poder dimensionar su participación en los principales indicadores macroeconómicos, sin embargo se ha logrado identificar su aporte en el nivel de generación de empleos, número de unidades empresariales, su sesgo por género, etc.
Las microempresas de un trabajador representan el 61.86 por ciento, las microempresas de dos a cinco trabajadores representan el 31.27 por ciento, la pequeña empresa de dos a cinco trabajadores el 2.85 por ciento, la mediana empresa de 6 a 100 trabajadores el 0.45 por ciento y la gran empresa de 101 trabajadores y más solamente representa el 0.10 por ciento del universo. Es obvio, el peso que la Pyme tiene en el número de empresas.
Estas empresas se encuentran en su mayoría concentradas en la región del Pacífico, siendo esta región la que concentra la mayor cantidad de establecimientos con 123,113 representando el 77.4 por ciento; la región central con 32,398 representa el 20 por ciento y la región atlántica con 3,508 establecimientos representa el 2.2 por ciento. Según cifras del Directorio Económico Urbano Nacional, además de tener una fuerte participación en relación al número de establecimientos según cantidad de trabajadores, registra una posición dominante en la economía nacional.
Es necesario reconocer la gran escala que tiene el sector de las Pyme para sustentar una estrategia sostenible de lucha contra la pobreza y el logro del bienestar para la mayoría de los nicaragüenses. El Gobierno debe preparar el camino de la internacionalización de las Pyme tomando en cuenta las siguientes líneas de acción como estrategia de fomento:
1. Hay que incentivar fiscalmente la creación y direccionamiento de las Mipyme, cuyo objetivo principal sea la internacionalización de sus productos, mediante un proceso basado en la demanda exportable, permanencia, marcas propias, sin intermediarios, con precios al consumidor final, etc, de forma tal que su inserción en el comercio exterior sea sustentable y sostenida.
2. Impulsar a la Pyme a la adquisición de las ventajas dinámicas de los nuevos avances tecnológicos para facilitarle integrar las aplicaciones de Internet y comercio electrónico dentro de sus funciones de negocios.
3. Fomentar el desarrollo de proyectos especiales para co financiar la participación de las Pyme en las ferias internacionales, misiones y agendas comerciales en el exterior.
4. Disminuir sensiblemente los engorrosos procedimientos para la creación y funcionamiento de las Mipyme, uno de los factores que impiden su crecimiento. El costo de cumplimiento de los requisitos legales y normativos sigue siendo alto, especialmente al compararlo con este costo para las grandes empresas.
5. Ubicar en todas y cada una de las embajadas y consulados, funcionarios debidamente calificados en negocios internacionales, como agentes comerciales de las empresas nicaragüenses. Asimismo, los cargos de los directores de las oficinas de comercio exterior deberían ser ocupados por empresarios nicaragüenses o extranjeros calificados por su gestión internacional, que conozcan el mercado de estos territorios.
6. Otra de las alternativas para las Pyme nicaragüenses puede estar en la confección de marcas privadas y la producción de paquetes completos para minoristas de tamaño mediano, que realizan ventas por Internet y por catálogo. Las cantidades requeridas por ese tipo de comercio son pequeñas.
El autor es economista y especialista en mercadeo