- Este bloque usualmente ha sido negativo para los presidentes en busca de reelección, pero este año, eso no está claro
Jim DwyerThe New York Times
Mary Ellen Bower no puede pasar por alto las señales de que ya casi se le acaba el tiempo para tomar una decisión respecto a las elecciones presidenciales. A lo largo de las calles de Ambler, Pennsylvania, un tranquilo suburbio de Philadelphia, hay calabazas en los jardines para celebrar Halloween, frecuentemente entre pancartas de Kerry/Edwards o Bush/Cheney.
Esa es más o menos también la posición de Bower, de 41 años: entre los candidatos. Madre de dos niños pequeños, es enfermera certificada y trabaja en un hospital. Mientras se encuentra en la cochera de su casa para hablar de las elecciones, su hijo, Thomas, de 5 años de edad, espera a que pasen por él para la clase de tae kwon do.
Bower votó por Bush en el 2000, pero dijo estar titubeante respecto a volver a escogerlo. Le preocupa el alto costo del cuidado de la salud.
La guerra en Irak ha dividido a Estados Unidos, dijo, a un costo enorme. Aún así, se muestra escéptica sobre el senador John Kerry y lo que él podría lograr. Más que nada, le preocupa cambiar el liderazgo nacional mientras hay soldados en el extranjero.
“Hablo con mucha gente que parece sentir lo mismo”, dijo. “Vacilantes entre estas discusiones acerca de quién dice la verdad. A veces creo que somos la mayoría”.
De hecho, son una pequeña minoría, fraccional en cantidad, pero crucial en importancia. La nación eligió bandos a principios de esta contienda y las encuestas nacionales realizadas poco más de una semana antes de las elecciones mostraron que sólo alrededor del 5 por ciento de los posibles electores aún no estaba seguro de su preferencia. Esa cifra ha fluctuado ligeramente durante el último año, pero ya en febrero se encontraba en el 6 por ciento, de acuerdo con un sondeo realizado por New York Times/CBS News. Mientras que los indecisos son sólo una pequeña fracción del electorado, es muy posible que ellos determinen el resultado de las elecciones porque la contienda es muy reñida en por lo menos 10 Estados.
En elecciones pasadas, un bloque de electores indecisos a fines de la campaña con frecuencia ha significado malas noticias para quien en ese momento está en posesión del cargo de Presidente, porque a menudo votan por un cambio. Pero los analistas dicen que el caso no es tan claro en estas elecciones.
En conversaciones en Pennsylvania, y en entrevistas telefónicas con electores en Estados muy reñidos, muchos dijeron que tenían a un candidato en mente, pero aún no tomaban su decisión final. Tanto como cualquier otro tema, los riesgos del cambio —o de no cambiar— surgieron casi siempre cuando la gente pensaba en política en voz alta. Y sus decisiones parecían demorarse no por una escasez de opiniones, sino por un exceso.
Sin embargo, nadie pensaba que el país estuviera yendo claramente en la dirección correcta. La guerra en Irak, dijeron todos menos uno, ahora parece ser un error. Aún así, a muchos les preocupaba que cambiar de Presidente durante una complicada empresa militar podría desalentar a las tropas, o podría hacer al país más vulnerable a los terroristas. Los recortes fiscales de Bush dejaron perplejos a algunos, pero encantaron a otros. Muchos se desconcertaron ante los mayores costos del cuidado de la salud, pero algunos sospechaban que el plan de salud de Kerry equivalía a una medicina socializada.
“Parece que cada día cambio de opinión”, dijo Victoria Lichtman, de 50 años, de Delray Beach, Florida. Lichtman dijo que el Presidente, a quien no apoyó en el 2000, había hecho una mala labor en materia del medio ambiente, como había acusado Kerry.
Pero, se preguntaba, ¿proponía Kerry una forma de medicina controlada por el gobierno, como afirmaba el Presidente? La guerra iniciada por Bush le rompe el corazón, dijo Lichtman, ¿pero se iría Kerry demasiado lejos en la dirección opuesta?
Se ha corrido la voz entre amigos y familiares de que aún no se decide y muchos han llamado para convencerla, comentó Lichtman, una artista que trabaja en ventas de música por Internet.
“Han escuchado que no estoy contra Bush —están horrorizados”, dijo. “Es como si estuviera excomulgada. Me llaman y me dicen, ‘déjame convencerte’. No es que apoyen a Kerry —es que están contra Bush”.
CIFRA
5-6%es el porcentaje de indecisos de unos 156 millones de votantes.