- Mientras el Parlamento tiene guardada la Ley de Seguridad Alimentaria
Johnny Cajina Guillén
Nicaragua urge de políticas gubernamentales para paliar la crítica situación nutricional de sus habitantes, aseguró el Grupo de Interés, Soberanía y Seguridad Alimentaria y Nutricional (GISSAN), que recientemente hizo un llamado de alerta para combatir el hambre.
Este grupo, integrado por una diversidad de organizaciones no gubernamentales, aseguró que los altos índices de pobreza del país inciden directamente en un gran sector de la población que, como consecuencia, padece de hambre y desnutrición a diferentes escalas.
Según datos de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), el 64 por ciento de la población nicaragüense es pobre, y de éstos un 46.6 por ciento es indigente.
En la zona rural la situación es más lamentable, donde un 77 por ciento de sus habitantes son extremadamente pobres.
“La pobreza incide en la falta de acceso de los alimentos básicos, ya sea porque no se dispone de los recursos para producirlos o bien porque no se cuenta con dinero para comprarlos”, dice el GISSAN.
Según el Programa Mundial de Alimentos (PMA), Nicaragua se sitúa entre los primeros 14 países del mundo que padecen de inseguridad alimentaria y nutricional.
ALIMENTACIÓN VULNERABLE
Además, los programas de alimentación y desarrollo de la Organización de Naciones Unidas (ONU) indican que Nicaragua “muestra vulnerabilidad en el acceso, disponibilidad, consumo y utilización biológica de los alimentos necesarios para el desarrollo equilibrado y seguro para la vida”, situación que ha generado desnutrición en el 30 por ciento de la población.
Pese a todos estos datos alarmantes, el país carece de programas de producción de alimentos básicos, las políticas financieras de la banca privada no favorecen al sector agrícola y para colmo la Asamblea Nacional ha engavetado desde hace tres años el proyecto de Ley de Seguridad Alimentaria y Nutricional.
REFORZAR MERCADO LOCAL
Asimismo, el grupo recomendó al Gobierno promover de forma urgente un programa nacional de producción de alimentos básicos con políticas de crédito, comercialización, asistencia técnica, innovación tecnológica, información agroecológica, haciendo énfasis en el reforzamiento y la capitalización del mercado nacional e intermunicipal.
El GISSAN planteó además su preocupación por los diversos tratados de libre comercio firmados por Nicaragua, porque consideran que éstos “en condiciones desiguales han probado ser desestabilizadores de cadenas productivas nacionales enteras, especialmente en el caso del maíz, grano básico de la dieta nacional”.