Leonel Arana
El más singular de los grandes museos de Europa es el Museo de Pérgamo. Es también uno de los menos conocidos en Occidente por haber estado casi medio siglo detrás de la cortina de hierro, precisamente en la Isla de los Museos, en el corazón mismo del antiguo Berlín Oriental, a pocas cuadras del infame muro.
Se trata de un museo único en el mundo, pues tiene solamente tres cosas importantes que mostrar, pero cada una de tamaño monumental y de incomparable valor histórico. Únicamente en ese museo, construido alrededor de 1920, podría la Puerta de Ishtar, en Babilonia, estar relegada a un tercer lugar detrás del Portal del Mercado de Mileto y del Altar del Templo de Zeus en Pérgamo, del que el museo toma el nombre.
Excavado y recuperado por arqueólogos alemanes a finales del Siglo XIX (parte había sido usado como material de construcción por los turcos que dominaban Anatolia y que no tenían el menor interés en salvaguardar antigüedades de la cultura helénica), el Templo de Zeus en Pérgamo fue construido por el rey Eumenes alrededor del año 200 a.d.C y su altar es la única edificación griega que ha sido reconstruida en su totalidad para exhibirse bajo techo. Sus más de 120 metros lineales de friso están decorados con centenares de estatuas colosales y grabados que representan la lucha entre los Dioses, encabezados por Zeus contra su padre Cronos y los demás Titanes por el control del Universo.
(Según la mitología griega en el comienzo sólo existían las fuerzas primarias: el Caos, Gea o la Tierra, Eros, y Urano o el Cielo. Del esperma de Urano que cayó sobre ella tuvo Gea a los Titanes, Cronos, Rea, Hiperion, Tetis y de la unión de Cronos con su hermana Rea nacieron los dioses: Zeus, Hera, Poseidón, Hestia, Demeter y Hades).
Los 50 años bajo control comunista no fueron benéficos para el museo. Al integrarse las dos Alemanias el altar del Templo de Zeus estaba en bastante mal estado y los milenarios mármoles sucios y contaminados. Limpiarlos hasta dejarlos en su esplendor original tomó 10 años, pero hoy el altar es de nuevo el centro de atención de Europa, como lo fuera en los años cuarenta.
La Puerta del Mercado de Mileto no ha tenido tan buena suerte ya que por querer reforzarlo los encargados del museo en los años setenta pusieron por dentro de las enormes piedras una estructura metálica que al estirarse y encogerse con los cambios de temperatura las ha resquebrajado. Sin embargo esta armazón de acero será pronto reemplazada por una de un material especial totalmente inelástico, a fin de conservar la estructura en buen estado para futuras generaciones.
El autor es Ingeniero.