Resoluciones sobre Cuba

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Resoluciones sobre Cuba





La Asamblea General de la ONU aprobó el jueves recién pasado, con el voto de 179 países miembros y por décimo tercer año seguido, una resolución que demanda a Estados Unidos suspender el embargo económico, comercial y financiero que mantiene contra Cuba desde hace más de cuarenta años.

En contra de dicha resolución votaron sólo cuatro países (Estados Unidos, Israel, Palau e Islas Marshall), únicamente hubo una abstención y varios países, entre ellos Nicaragua, no estuvieron presentes en el momento de la votación.

El Gobierno de Cuba celebró ruidosamente esta resolución de la ONU, presentándola como un respaldo de casi todos los países del mundo a su tiranía comunista. Pero no es así. La verdad es que contra el embargo votaron reconocidos aliados de Estados Unidos, como por ejemplo Japón, Canadá, Australia y Nueva Zelanda, pero es absurdo creer que estos países avalan el totalitarismo comunista.

En realidad, por la resolución de la ONU votaron no sólo los amigos del régimen comunista de Cuba, que son pocos, sino también muchos países democráticos que consideran que el embargo es obsoleto e ineficaz. Además, algunos aliados de Estados Unidos, como los antes mencionados, apoyaron la resolución porque rechazan los efectos de “extraterritorialidad” de la legislación estadounidense, que pretende castigar a firmas de otros países que hagan negocios con Cuba.

La verdad es que para sobrevivir Cuba no necesita comprar ni vender nada en Estados Unidos. Todo lo puede obtener en cualquier otra parte del mundo. Inclusive el petróleo, que es el producto estratégico más caro en la actualidad, gracias a su asociación ideológica y programática con Hugo Chávez, Fidel Castro lo consigue en Venezuela en condiciones de privilegio, aunque no tanto como las que tenía con la extinta Unión Soviética.

Por otro lado, muchas personas, inclusive cubanos demócratas que viven en Cuba, tienen la convicción de que el embargo económico de Estados Unidos más bien le ayuda a Fidel Castro, pues le sirve de pretexto para justificar el fracaso del sistema comunista y la despiadada represión política y económica que ejerce contra la población y sobre todo contra quienes de manera heroica manifiestan su disidencia. Además, el embargo perjudica directamente a los muchísimos cubanos que envían y reciben las remesas familiares desde Estados Unidos.

El Gobierno estadounidense, por medio del ex embajador en Nicaragua, Oliver Garza, justificó en la ONU el mantenimiento del embargo económico contra Cuba porque, dijo, el régimen comunista “no ha mostrado interés alguno por implementar ninguna reforma económica que conduzca a cambios democráticos o al libre mercado”. Y aseguró Garza que el Gobierno cubano no es una víctima, como pretende mostrarse ante el mundo, sino una tiranía que castiga a quien se atreva a tener una opinión disidente.

Al respecto el periodista independiente cubano, Raúl Rivero, ha escrito que “lo cierto es que en Cuba el ciudadano común está mucho más oprimido por un embargo personal que lo ha transformado en un peón más, amordazado y con los ojos vendados. El debate en torno al embargo impuesto por Estados Unidos palidece (y queda relegado a un recoveco de la mente) si lo comparamos con la obstructiva situación interna que lo rodea y envuelve. En este país, el verdadero bloqueo, el que afecta la vida cotidiana del pueblo, es su sistema de gobierno. El lazo corredizo que asegura la perpetuación de una Cuba inmovilizada y pobre”.

Rivero, directivo de la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP), está cumpliendo una condena de 20 años de prisión por el “delito” de ejercer el derecho a la información independiente. Y con él hay por lo menos 25 periodistas condenados a largas penas de cárcel por el mismo delito.

Precisamente en favor de la libertad de esos periodistas presos en Cuba se pronunció la SIP —otra vez— a principios de esta semana, en su Asamblea General de Antigua, Guatemala. Y por eso mismo, también esta semana el organismo internacional Reporteros Sin Fronteras, que ha calificado a Cuba como la mayor cárcel de periodistas en el mundo, ubicó a ese país comunista en el lugar 162 del índice de respeto al derecho a la libertad de expresión, y el segundo peor enemigo y violador de la libertad de prensa.

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