- Dice que es fabricante y que la Alcaldía y Enacal son sus clientes
Sarah Fasolin
La noticia sobre las tapas de manjoles que faltan por toda la ciudad de Managua molestó al gerente de la Fundición Industrial Nicaragüense, Carlos Zavala, quien aseguró que en su negocio no se compran estas piezas robadas, sino que más bien las fabrican.
En la nota publicada el pasado martes, Isidro García, director de Infraestructura de la municipalidad, mencionó que una fundidora ubicada en el barrio Quinta Nina se dedica a comprar las tapas metálicas de los manjoles a las personas que se las roban de la calle.
“En este barrio está solamente nuestra fundidora”, dijo, y agregó que si alguien expresa que “aquí terminan los manjoles es una acusación seria”.
LA PRENSA intentó comunicarse con Isidro García para conocer su impresión sobre el asunto, pero no contestó la llamada.
García no es el único que dice que en esta fundición se dedica a comprar las tapas.
Varias personas en el Mercado Oriental también confirman que ya han vendido tapas de manjoles a esta fundidora.
Pero Zavala responde: “Aquí la gente muchas veces opina cosas y al otro día lo niegan”.
Para demostrar que no tiene en su poder tapas de manjoles del alcantarillado sanitario, Zavala invitó a LA PRENSA a visitar la fundidora.
Una de las primeras cosas que saltó a la vista fue una tapa de manjol con la inscripción UCA, 2002. “Esta pieza es sobrante. Cuándo me piden 10 tapas hago once porque una puede echarse a perder durante la fabricación”, explica Zavala.
ÚLTIMAMENTE DICE NOTENER MUCHA DEMANDA
La paradoja en todo esto es que tanto la Alcaldía como la Empresa Nicaragüense de Acueductos y Alcantarillados (Enacal) son clientes de esta fundidora, según afirma el propio Zavala.
Aunque últimamente no les ha vendido mucho a ellos porque “no hay mucha demanda”.
En una esquina del lugar también se observó un montón de tapas de medidores con una capa de polvo.
“Es un producto sin terminar, cuando me los piden los terminamos”, dice; agregando, que desde hace varios años esas tapas están almacenadas en su fundidora, mientras en la calle hacen falta por todos lados.
“Yo no tengo que resolver este problema de la calle, eso es cosa de Enacal y la Alcaldía”, alegó.