Franklin Gavarrete Cuadra
Pronto los managuas tendremos que escoger entre cuatro principales candidatos, siendo su independencia de los caudillos un factor determinante para que no se dediquen a la politiquería, sino a trabajar por el progreso de la capital.
El primer candidato, el del FSLN, es el que menos trazas de independencia tiene. Marenco fue designado por Daniel Ortega, ha demostrado abiertamente su incondicionalidad y ha amenazado con poner la bandera roja y negra en la Alcaldía. “Nicho” es muy diferente de Lewites, quien no tuvo más remedio que concursar como sandinista porque Ortega eliminó su independiente Movimiento Sol, con el pacto.
Pedro Joaquín Chamorro Barrios fue escogido por Alemán, para aprovechar su herencia política. A lo mejor pensó que así LA PRENSA lo dejaría en paz. Chamorro no puede mostrar independencia desde temprano, pues la logística de su campaña depende de la organización del partido ‘mangoneado’ por Alemán. Pero hay signos que vislumbran una posible independencia, como es cierto apoyo a las posiciones de Montealegre.
Su sorpresiva impugnación de última hora, así como la floja explicación de que fue un error del papeleo administrativo, hace pensar que Alemán se arrepintió de su escogencia, pues Chamorro se le puede salir de las manos y no depender en el futuro del apoyo del PLC para lograr un puesto de qué vivir o para refugiarse en una inmunidad.
Fiallos no sólo sería independiente, sino abiertamente contrario a los caudillos, pues APRE se fundó como una reacción a la dañina influencia de ellos. Su rompimiento con Alemán podría representar el abandono a las lacras del caciquismo.
Pastora sería el más independiente, tal como lo indica su trayectoria de lucha y rebeldía, que le ha dado un áurea popular de valentía y sinceridad con el pueblo.
Entonces la respuesta para escoger al más independiente, sería: cualquiera menos el primero. Marenco puede jactarse de ser el más “vivo”, pero lo que menos queremos es alguien que nos puede salir con “vivianadas” que ayuden al regreso de Ortega y del pasado sandinista, de privilegios para la nomenclatura y escasez y exilio para el pueblo.
Respecto a Pedro, mucho dependerá de con quien se rodee, para que no lo ahogue la politiquería del PLC y pueda trabajar sin traicionar los ideales de honorabilidad en la administración pública que predicó su padre.
Una alianza entre Fiallos y Pastora podría ser en una buena alternativa que resultaría en una administración similar a la de Bolaños, quien se ha distinguido por su lucha contra la corrupción y la hegemonía de los caudillos. Sus buenas relaciones con la Presidencia facilitarían el apoyo a muchos proyectos de progreso para la capital.
Dios quiera que el que salga electo pueda administrar la comuna con sabiduría, propicie un clima de paz política, ayude a terminar con las continuas huelgas y sobresaltos, patrocine la prosperidad y la solidaridad de todos y se aparte de las rencillas y vicios de los caudillos, pues quien “gobierne con justicia, en el temor de Dios, será como la luz de la aurora”. ( S2-23:3 )
El autor es empresario.