Me llama mucho la atención que el Presidente de la República, don Enrique Bolaños, no se cansa de decir que su gobierno es austero y que aquí por fin se logró romper con el mal Estado-partido que nos aquejaba. Pero lo que él pregona y la verdad son contradictorias. En las explicaciones que dio a la nación se hizo acompañar de todos los delegados del Gobierno. ¿Cuánto nos costó eso a todos los nicaragüenses? Combustibles, alimentación, viáticos, el día de trabajo (que debieron haber trabajado, pues es lo que necesita Nicaragua), pudiendo el señor Presidente perfectamente haber entregado esta información sin tanto teatro.
Pero eso no es todo. El señor Presidente al final dijo que los nicaragüenses no deberíamos votar por el PLC ni por el Frente, pero sí por su partido. ¿No es esto Estado-partido?
Presionar a los diferentes empleados de las instituciones del Estado a “trabajar” por el partido de gobierno ¿no es Estado-partido?
Que el pueblo juzgue: ¿Es este Gobierno austero y despolitizado como pregona el presidente Enrique Bolaños?