María José Uriarte R.
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Analistas sopesan apatía electoral
María José Uriarte R.
La ex presidenta del Consejo Supremo Electoral (CSE), Rosa Marina Zelaya, considera anticipado pronosticar que el abstencionismo en los actuales comicios municipales será similar al del 2000, cuando alcanzó el cuarenta por ciento.
La falta de recursos económicos y la incidencia de la agenda política por encima del proceso electoral son algunos de los factores que analistas y funcionarios del Poder Electoral identifican como causas para un bajo ambiente electoral.
Zelaya observa que durante los comicios del 2000 prevalecieron algunos aspectos que contribuyeron al alto porcentaje de abstención, como fue la aprobación de la Ley Electoral, consecuencia del pacto entre los líderes de los partidos mayoritarios y que bipartidizó el CSE.
Además, era la primera vez que se implementaba un proceso municipal. También incidió la poca oferta electoral con la participación de sólo cuatro partidos políticos nacionales y dos regionales, obstaculizándose la posibilidad de que otras organizaciones políticas pudieran postular candidatos.
En cambio ahora hay una amplia participación de partidos políticos, y la postulación de nueve candidatos a nivel nacional y cuatro regionales.
Zelaya es del criterio de que la población debe brindar mayor importancia a los procesos electorales municipales, porque es la oportunidad de elegir a los gobiernos locales, integrados por el alcalde, vicealcalde y concejales. El sentido, explica, es que haya una escogencia independiente de los gobiernos más cercanos a la ciudadanía.
Aunque las elecciones se celebrarán en 13 días, Zelaya manifestó que los partidos políticos, candidatos, organizaciones cívicas y el propio Poder Electoral están a tiempo de entusiasmar a la población para que participe en el proceso electoral, pues de lo contrario habrá un alto índice de abstención, lo que es peligroso para la democracia nicaragüense.
“Mal haríamos los ciudadanos nicaragüenses en no participar en el proceso electoral”, insiste Zelaya.
Reitera que la abstención no beneficia a nadie, pues perjudica a la población al dejar en manos de unos pocos la elección de un gobierno local que administrará el municipio los próximos cuatro años.
¿CÓMO MEDIR ABSTENCIONISMO?
Por su parte, Roberto Courtney, funcionario de Ética y Transparencia, dijo que no hay que confundir entre la inversión de los partidos políticos en una campaña electoral y la participación de los ciudadanos en la misma.
Citó como ejemplo que en Estados Unidos los partidos políticos gastan millones de dólares en sus campañas presidenciales, no obstante, apenas hay una participación del 50 por ciento, y si es para gobernadores u otro tipo de elección el porcentaje baja al 30 por ciento.
Enfatiza que también la población le da menor importancia a los gobiernos locales, porque a pesar de tener funciones importantes, su trascendencia es menor a la del Gobierno Central, reflejado incluso en el entusiasmo que se observa en la campaña electoral nacional.
Insiste en que no hay estándares para precisar si un nivel de participación es bajo o alto en un proceso electoral, porque en el caso de Nicaragua, aunque hubo una abstención del 40 por ciento, ese restante 60 por ciento que sí participó refleja un nivel altísimo en comparación a otros países.