AFP/REDACCIÓN CENTRAL
En el país donde el mercado es rey, hay candidatos marginales que no dudan en proclamarse socialistas, ecologistas e incluso comunistas, presentando la otra cara de la elección presidencial estadounidense del 2 de noviembre.
Uno de ellos es de origen nicaragüense. Róger Calero y Arrin Hawkins son candidatos del Partido Socialista de los Trabajadores (SWP), un movimiento que se define como comunista. Nacido en Nicaragua en 1969, Calero no sería elegible, lo que no le impide hacer campaña. El SWP recluta sus miembros principalmente entre los trabajadores de origen latino, a quienes trata de organizar en los sindicatos.
Róger Calero, de 35 años, es subdirector de la revista Perspectiva Mundial y redactor del semanario en inglés The Militant. Reside actualmente en la ciudad de Newark, Nueva Jersey. Calero ha vivido en Estados Unidos desde 1985, cuando su familia se mudó de Nicaragua a Los Ángeles. Allí se integró al movimiento socialista en 1993 y actualmente es miembro del Comité Nacional del Partido Socialista de los Trabajadores y es parte de la dirección del comité de trabajo sindical del partido.
En octubre de 1994 en Los Ángeles, Calero ayudó a movilizar apoyo contra la Propuesta 187, una medida que fue puesta a voto en California que tenía como fin negar el acceso a la educación pública, el cuidado médico y otros servicios a trabajadores indocumentados y a sus hijos.
Unos cuantos años más tarde, cuando trabajó como empacador de carne en el Medio Oeste, participó en una exitosa lucha para organizar un sindicato en Dakota Premium Foods en South St. Paul, Minnesota. En esa planta los trabajadores inmigrantes y los nacidos en este país se unieron para organizarse y luchar para ser representados por el Local 789 del sindicato UFCW de la industria alimenticia.
Más recientemente, Calero se ha unido a los esfuerzos para extender la solidaridad dentro del movimiento laboral para la huelga de los 75 mineros del carbón que están luchando para ser representados por el sindicato minero UMWA y por condiciones de trabajo seguras en la mina Co-Op en Huntington, Utah.
En diciembre del 2002, Inmigración arrestó a Calero cuando regresaba a Estados Unidos de una misión periodística. Casi le deportan.