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En letra pequeña
Fabián Medina
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BESO
No entiendo cómo doña Rosario Murillo reclama al periódico que publicó una fotografía en la que su esposo, Daniel Ortega, sale besuqueándose con una fan y no a su marido, como es lo que a mi entender corresponde. Es cierto que en esta era se pueden hacer montajes de montajes, pero expone una exagerada ingenuidad la señora Murillo al atribuir esa imagen al “ángulo captado” por el fotógrafo. Fue un beso. Y punto.
TAIWAN
Al paso que van las cosas, recibir dinero de Taiwan será mañana como recibir dinero hoy del narcotráfico. La forma como este país ha andado comprando votos puede que no sea legalmente condenable, pero sí moralmente incorrecta. No es casual que con frecuencia aparezca dinero de Taiwan en los casos de corrupción más sonados. Y a la postre Taiwan se quedará sin su dinero porque nadie se lo regresará, con el color de corruptor, y sin los votos que anda buscando.
CHANTAJE
El chantaje paga. Si no pregúntele a los buseros y taxistas que no tuvieron esta vez que quemar ninguna llanta para que el Estado les aprobara otros 30 millones de córdobas. “Subsidio al transporte” le han dado en llamar al pago que hace el Gobierno para mantener las calles de Managua en paz. Y bajo ese eufemismo han hecho del chantaje un negocio lucrativo. Sólo este año lograron 72 millones de córdobas. Y los piden en efectivo. Falta pues que los exijan también en denominaciones pequeñas y que se los depositen en alguna banca del parque, sin presencia de la Policía…
CARADURA
¿El Nicho Marenco que un día de éstos reclamaba en un noticiero sobre el uso que hizo el Apre de un acto público es acaso el mismo que anda de arriba abajo con Lewites haciendo proselitismo en actos que se pagan con dinero de la Alcaldía de Managua? ¿Es que se ha perdido la vergüenza en este país? No es que apruebe que el partido oficialista use los actos de Gobierno para darse propaganda. No. Pero resulta extraño que quien reclame sea el campeón de esos abusos, al menos en esta campaña electoral.
BROMISTA
Alguien decide armar un muñeco y tirarlo a un cauce haciéndolo como si fuese uno más de los asesinados que con frecuencia aparecen en las cada vez más duras calles de Managua. Alarma de vecinos, patrullas de Policía, periodistas de la nota roja… En fin, un zaperoco. Resulta luego que el bromista era un artista. No voy a discutir ahora si eso es o no arte, pero lo menos que puede suceder es que ese señor caiga preso o al menos termine bien regañado.
Arte
Es que si no pasa nada, luego el bromista de Metrocentro podrá alegar a su favor que también era una obra de arte la que estaba intentando el día que simuló poner unas bombas en el baño del centro comercial. ¡De esos artistas líbranos Señor!