Thomas Salomón Ríos E.
La acusación contra el presidente Enrique Bolaños por delitos electorales es simplemente por no plegarse a la voluntad de las mafias que se acomodan al pacto y repacto y manejan a este país a su gusto y antojo. No pretendo defender al Presidente de la República de cualquier acto de mala fe que vaya en contra de la moral y las buenas costumbres. Pero admiro su ejemplo de luchar contra la delincuencia en un país donde está bien organizada.
Nos damos el lujo de tener a los políticos más dañinos de América Latina, que no se conforman con los megasalarios, camionetas y megapensiones, que además de no trabajar dedican todo su tiempo a buscar cómo destruir a este pobre país. Vivimos en un terrorismo de Estado de tiempo completo y mantienen en zozobra al pueblo que con grandes sacrificios busca el gallo pinto de cada día y que además con sus impuestos mantiene a los miembros de una clase política parasitaria que viven inventando la forma más eficaz de destruir el coraje y la valentía de los ciudadanos.
Esto no puede continuar, nuestros gobernantes no pueden seguir buscando que nos perdonen deudas y pidiendo limosnas a los países donantes para mantener a unos políticos que todos los días luchan para subyugar al país empobrecido, humillado y sometido a la voluntad y los caprichos de los organismos internacionales.
Qué ejemplo más hermoso nos dan los costarricenses: sin banderas partidarias salen por millares a las calles a manifestarse públicamente en contra de la delincuencia. Ha llegado la hora del cambio para todos los nicaragüenses. Hay que decir un basta ya a la corrupción, porque el pueblo ya no aguanta tantas barbaridades y atropellos a la dignidad nacional.
Matagalpa