Roberto Amador [email protected]
En 1979 la justicia en Nicaragua se plegó a la revolución, se instauraron los tribunales populares antisomocistas, se dio un formato legal para confiscar, encarcelar, hacer y deshacer. Ahora se le aplicará la misma dosis al representante del pueblo nicaragüense al elegido por voto popular. Pero no es a Enrique Bolaños al que se pretende desaforar ni es la justicia la que quiere prevalecer, sino el revanchismo de dos personas que tienen poder de usar a sus empleados que paga el mismo pueblo para beneficio de ellos. Se pretende enjuiciar a la democracia y la lucha en contra de la corrupción en la persona del Presidente.