La fiebre y lo que usted debe saber

La fiebre es un signo de alarma, puede estar asociada a diferentes enfermedades y es motivo de gran preocupación entre los padres de familia. En general, la fiebre no hace daño. En los niños, la mayoría de las veces está relacionada a infecciones generalmente causadas por virus que no requieren antibióticos. Es muy importante tener […]

La fiebre es un signo de alarma, puede estar asociada a diferentes enfermedades y es motivo de gran preocupación entre los padres de familia.

En general, la fiebre no hace daño. En los niños, la mayoría de las veces está relacionada a infecciones generalmente causadas por virus que no requieren antibióticos.

Es muy importante tener un termómetro y el entrenamiento básico para poder leerlo. El más barato, fidedigno y útil es el de mercurio. La limitante de este termometro es el aprender a leerlo. Lo recomendable es que los padres se preocupen por hacerlo, pidiendo la ayuda de su médico de cabecera o un trabajador de la salud.

Se puede decir que un niño tiene fiebre si llega a una temperatura mayor de 37 y medio en la axila. En la boca y el recto la temperatura normalmente puede ser medio grado más alta que cuando se mide en la axila. La temperatura normal oscila entre 36 y 37 grados. Se considera fiebre alta cuando alcanza más de 38 grados.

Cinco de cada cien niños que tienen fiebres altas, mayor de 40 grados, pueden tener una crisis convulsiva secundaria a la fiebre. Por eso es recomendable que cuando la fiebre sea igual o mayor a 39 grados, se apliquen medicamentos.

Las fiebres menores de 38 grados y medio habitualmente no dan ningún problema secundario. Sin embargo, hay un grupo de niños que pueden convulsionar por fiebres bajas. Esto se debe a que son muy sensibles en el centro termoregulador ubicado en el cerebro. Si en la familia hay antecedentes de personas convulsionadoras, el niño tiene más riesgo de encontrarse en ese grupo.

No obstante, cuando el niño presenta fiebres bajas debido a algunas infecciones producidas por virus, y se insiste en bajarlas, estas infecciones tardan mucho más tiempo para desaparecer.

CUIDADO CON LOS MEDICAMENTOS

Cuidado con los

medicamentos

A la hora de administrar una medicina se debe ser muy prudente

Tenga cuidado con el acetaminofén que dará al niño para bajarle la temperatura. Una dosis muy alta de acetaminofén puede causar una intoxicación hepática.

La fiebre aumenta el consumo de oxígeno.

Las altas temperaturas aceleran la respiración del niño. Para evaluar la frecuencia respiratoria de un niño es necesario bajarle la fiebre.

Dependiendo de los otros síntomas que acompañen la fiebre, el cuadro podría ser leve o grave.

La mayoría de las veces, la fiebre está asociada a infecciones virales.

No obstante, una frecuencia respiratoria alta, asociada con fiebres, podría ser indicativo de una neumonía.

Muchas veces, las fiebres se presentan de noche y el botiquín debería contar con acetaminofen, pero nunca lo haga sin consultar a su médico de cabecera, con respecto a la dosis que podría administrar.

Recuerde que lo más importante ante cualquier emergencia relacionada con sus hijos, es mantener la calma.  

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