Rosario Murillo
He creído y creo en el ser humano. He venido dando lo mejor de mi vida, porque aprendamos a vivir como seres humanos.
Sucede que tengo una familia. Que somos una pareja, y 11 hijos, grandes, ya, adultos y casi-adultos. Tenemos también 6 nietos y much@s, Dios mediante, en camino.
Los medios de comunicación que, en mi opinión, deben servir, para que en una cultura civilizada, la Humanidad fortalezca sus valores, tienen la obligación de respetar los sentimientos y derechos humanos de los familiares de las figuras publicas, que a diario, con su quehacer, crean noticias.
Somos los seres humanos, quienes dotamos de material de trabajo, y, en consecuencia, de poder, a los medios.
Por qué, entonces, usan el poder que les damos, no para construir valores, ciudadanía y democracia, sino para destruir personas, y propuestas democráticas…? Por qué, si no interesadamente, exhiben, con sugestivos titulares y falsos comentarios, situaciones comunes, propias de los circos y veaudevilles en que hemos venido convirtiendo el juego político, y muy particularmente, el carnaval electorero…?
Decía al principio, que tengo una familia. Y es desde esa familia -tan honorable y merecedora de estima, como cualquier otra – que yo reclamo a LA PRENSA, que tanto papel gasta, ufanándose de ser ética, moral y porta-estandarte de los más elevados valores sociales.
Y les reclamamos, mi familia, yo, con todo derecho, por la intencionada e insensible manipulación, en su portada de hoy.
No es divertido, ni ético, tomar una imagen, entre las centenares de oportunidades fotográficas que se producen a diario, en el jolgorio politiquero que vivimos, para con ella exhibir, insinuante y maliciosamente, a un político. Y no lo és, sobre todo, si con ello afectan a seres humanos; a la compañera del político, y a las jóvenes y jóvenes, sus hij@s, que integramos una familia. Imperfecta, pero buena.
Quién les ha dado derecho de jugar con los corazones…?
Ustedes, señores, hacen mercado con las defecciones y traiciones; con el espectáculo de la miseria humana, que la política, como se vive hoy, crea, en conglomerados y familias públicas.
Ustedes, los medios, se enriquecen, con las desgracias personales y colectivas. Y ustedes, los medios, creen, tener el derecho y el poder, para disparar y destruir a cualquiera.
Yo protesto enérgicamente, por ese juego sedicioso con nosotr@s, sus adversarios políticos. No es ésa la manera de adversarnos; Yo protesto y rechazo su fabricada e interesada jocosidad, que juega, artificiosamente, con imágenes publicas, y sentimientos privados; Yo protesto y rechazo, que nos abusen. Y protesto y repudio, que abusen de nosotr@s, las mujeres, presentándonos siempre, en el triste papel de carne de supermercado.
Ustedes, señores, están violando y deformando, las espontáneas expresiones de simpatía del público, por el atractivo, que comúnmente ejercen, las figuras políticas.
Y ustedes abusan, violentan, y manipulan, porque al restar naturalidad a las imágenes, y llenar de inexistentes misterios y penumbras, la claridad, insinúan otras intencionalidades, para deformar lo que les és necesario deformar : la autoridad, la moral del ser humano-político; el discurso, el proyecto, y los contenidos esenciales de una proposición, y una posición, política y social.
Y protesto, sobre todo, con más fuerza, porque sé que en el fondo, todo ésto es parte de su -aquí sí, inmoral- juego político. Ustedes siguen tratando de levantar sucias cortinas de humo, en el afán de proteger, desde esa cruel chanza con nos-otros, los otros, al santo-de-palo de turno, que hoy, por hoy, puede que represente sus intereses. Mañana, no sabemos.
Respeten la dignidad de mi familia, señores de LA PRENSA. No es una demanda voluntariosa. Es un derecho humano elemental. En política, cualquier desacuerdo es válido, y necesario. Pero, esto no és política. Es la más burda y corriente expresión, de una cultura barata, y puerca.
Rosario Murillo
POST DATA: Como prueba, un botón…
Hace sólo 4 ó 5 días ustedes revivían, en una caricatura, al fantasma más utilizado en la cacería y carnicería humana, contra nosotros. Hoy colocan, en primera plana, esta imagen, que el milagroso don de ubicuidad del lente de su fotógrafo, fijó en el ángulo, que a su finalidad conviene…
Casualidades, señores…? O necesidades de este crítico momento, en que los sostenes y pilares de la oligarquía y el capital, aparecen ya carcomidos, por la misma polilla que ha venido carcomiendo, su inmoral, innoble, y manchadísima cuna (verdi)roja, de infame y oprobiosa recordación para l@s nicaragüenses.