Roberto SánchezRamírez*/Especial para LA PRENSA
La Quinta Eitzen, conocida como Mansión Luis Somoza, fue campo de concentración de los inmigrantes de origen alemán en la Segunda Guerra Mundial. En 1954 fue el primer local donde estuvo el Colegio Teresiano. La primera hermana teresiana nicaragüense fue Grace Chamorro Carazo
Posiblemente aquellas jovencitas que se matricularon en el año 1954 nunca se imaginaron en medio de sus risas y alegría, que el mismo sitio donde iniciaban sus estudios había sido un campo de concentración.
Tal vez las primeras religiosas que fundaron el Colegio Teresiano no se enteraron que donde oraban, muchos hombres pasaron hambre y penurias. ¡Qué diferencia en la llamada Quinta Eitzen!
En efecto, todavía quienes pasan frente a lo que fue primero la Mansión Luis Somoza, luego de 1979 la Casa Ricardo Morales Avilés y en la actualidad el Ministerio de Defensa, poco saben de su historia.
Situada en 1954 en las afueras de Managua, propiedad de un apreciado ciudadano de origen alemán, Ulrico Eitzen, una de las víctimas cuando el general Anastasio Somoza García declaró la guerra a Alemania.
Fue entonces que muchos inmigrantes alemanes fueron encarcelados e internados en ese lugar para más tarde ser expulsados una parte, la mayoría con sus bienes decomisados, comprados por Somoza García en una fraudulenta subasta.
LA HERMANA GRACE
Apenas tenía 17 años Grace Chamorro Carazo cuando estudiaba bachillerato en St. Teresa’s Academy, en San Antonio, Texas. Hija del matrimonio formado por don Enrique Chamorro y doña María Engracia Carazo. Grace ingresó al noviciado en mayo de 1945 y profesó en abril de 1953.
Animada por sus padres, la hermana Grace hizo gestiones para que las hermanas teresianas vinieran a Nicaragua. Fue así que llegaron al país el 6 de abril de 1954, instalándose en la Quinta Eitzen. Las clases se iniciaron el 17 de mayo, sobrepasando la matrícula el número estimado.
Las primeras hermanas teresianas venidas a Nicaragua eran provenientes de diversos países: Estados Unidos de Norteamérica, Cuba, México, España y Nicaragua (la hermana Grace). La hermana Zenayda Corvo, cubana, fue la primera hermana superiora del colegio.
PRIMERAS MATRICULADAS
En el curso 1954-1955 iniciado el 17 de mayo, la primera alumna matriculada, a la edad de 13 años, fue Myrna Mary Gilmour Cross. Hubo quienes lo hicieron a temprana edad, entre los tres y cinco años, como Marisol Morales Reyes, Nora Lucía Najlis Bolaños, Aura Cecilia Levy Porras, María Adela Noguera Vassalli, María Elena Lacayo Salazar, Ruth Villavicencio Ramírez, Haydée Arana Ramírez y Anny Martínez Robleto.
Fátima Vargas Suárez, María Dolores Estrada Urroz, Ángela Patricia Muñiz Arosteguí, Ana Cecilia Lacayo Montealegre, Graciela Silva Roiz, Eddy Lacayo Deshon, Patricia Eugenia Rizo Valerio, Angélica Vivas Chamorro, Irene Maltez Huezo, Yolanda de Fátima Rodríguez Cabrera, Rosa Leonor Barrios Ubilla, Thelma Gallo Machado, Sylvia Torres Lacayo, Johana Leets Lacayo, María Elena Román González, Janine Tapia Lacayo, Lucía Montealegre Morales, Sylvia Ramírez Elizondo, Laura L. Montealegre Álvarez.
También se matriculó un grupo de niños, entre los que estaban: Erick Petronio Caldera Saino, Roy De Montis Solís, Roberto Cordua Cruz, Alejandro José Carrión Mc Donough, Joaquín Gómez César, Reynaldo Chamorro Tefel, Ricardo Horvilleur Caso, Sergio Raskoski Holmann, Luis Norman Talavera Aguirre, Carlos Roberto Ampié Hurtado, Paúl Bosche César.
Alberto Castro Loyola, Orlando Sacasa Cruz, Enrique Arana Ramírez, Andrés Murillo Peña, Leopoldo Riestra Elizondo, Armando Rojas Guardia, Pedro José Barquero Quesada, Gastón Gaithe Sampson, Alberto Kühn Abaunza, Julio Antonio Bush Martínez, Mario González Holmann, Carlos y Mauricio Villa Peña, Ricardo Castillo Callejas, Noel Pallais Checa, Rodolfo José Arana Guerrero, Orlando Chávez Gil, Orestes Papi Pérez.
Ronald José Solórzano Pallais, Marcelo y Eugenio Lacayo Barberena, Carlos José Castillo Fletes, Ricardo Morales Rivera, Rodolfo Pataki Pataki, Roberto José Lacayo Gabuardi, Manuel José Riguero Benavente, Alberto Castellón Barboza, Ricardo Sánchez Najarro, Sergio Montealegre Álvarez, José Molina Valenzuela y Guillermo José Pereira Robleto.
PRIMERA PIEDRA DEL COLEGIO
A mediados de los años 1950, Managua era una pequeña ciudad. La llamada Carretera a Masaya iniciaba en la Laguna de Tiscapa. Donde ahora está la nueva Catedral, la Plaza El Sol y más hacia el sur-este, los terrenos estaban sembrados de algodón. Fue a inicios de los años 1960 que se concluyó la carretera asfaltada, en el trecho entre Tiscapa y lo que es ahora la entrada a la Colonia Centroamérica casi no habían casas.
Las hermanas teresianas pudieron adquirir un terreno en las afueras de la ciudad y el 28 de junio de 1957 se colocó la primera piedra y se inició la construcción. Los edificios eran imponentes para su época, pero en 1968 hubo un terremoto en ese sector y resultaron dañados, la destrucción fue mayor en diciembre de 1972. Con el apoyo de los padres de familia se logró para 1974 la construcción de nuevas aulas, fue importante en este proceso la presencia de la hermana Carmen Martín Menoyo.
PRIMERA PROMOCIÓN
Oficialmente la primera promoción de bachilleras fue en el año 1959 y el acto se realizó en la Basílica de El Carmen. Fueron ellas: Edna Millar, Marlin Tapia, Myrna Morales, Adela Cardenal, Thelma Ocón, Rosa Leonor Reyes, Alma Espinoza, Nenita Lacayo, Nora Moh y Rosa Argentina García.
Después de la primera hermana teresiana nicaragüense, hermana Grace Chamorro Carazo, el colegio comenzó a dar vocaciones entre sus alumnas, iniciando con la hermana Rina Molina Vargas, actual directora del Colegio Teresiano; y le siguió la Hna. Guiselle Gómez Guillén, superiora de la Provincia de Cristo Rey, que comprende Nicaragua, Costa Rica, Cuba y Guatemala.
Otras hermanas ex alumnas, son: Nubia Offenburger Pastora, Teresa Cárcamo Lorío, Socorro Gámez Morales, Ángela Cuadra Cuadra, Claudia Cuadra Stoupignan, Xiomara Chávez Arteaga, Maritza Cisneros Hernández, Claudia Callejas García, Martha Lilliam Santana Ruiz y Thelma M. Martínez Rodríguez.
Actualmente la Provincia Cristo Rey, con sede en Nicaragua, cuenta incluyendo a las novicias con 50 nicaragüenses que constituyen el 75%; cubanas 6, el 9%; españolas 6, el 9%; mexicanas 2, el 3%; costarricenses 2, el 3%, y una salvadoreña para un 1%.
En el Consejo Provincial participan cinco nicaragüenses y una hermana de origen español, nacionalizada nicaragüense. De los siete cargos apenas uno es desempeñado por una española. Sin duda, las vocaciones son una bendición de la presencia de Santa Teresa de Jesús y el santo fundador, Enrique de Ossó.
SANTO FUNDADOR VÍCTIMA DE INTRIGAS
Vinebre es un pequeño pueblo, como muchos que hay en España, situado en la provincia de Zaragoza, a orillas de un río mencionado frecuentemente en la historia española. El Ebro, más de una vez teñido de sangre, sobre todo en la guerra civil de 1936.
El 16 de octubre de 1840, el matrimonio formado por Jaime de Ossó Catalá y Micaela Cervelló Jové recibió a un varoncito al que pusieron el nombre de Enrique. Con apenas 12 años de edad comenzó a trabajar en el establecimiento comercial de su tío Juan de Ossó.
Por esa época, Enrique enfermó gravemente y recibió la primera comunión. En 1853 continúa su preparación en el trabajo de comercio con don Pedro Ortal. El 15 de septiembre de 1854 fallece su madre. Enrique, a pesar de su juventud, siente el llamado de Dios a servirle, pero ante la oposición de su padre, en octubre de 1854, se marchó para Montserrat.
Estando en esa ciudad, llegó a buscarle su hermano Jaime, logrando por su mediación ingresar en el Seminario de Tortosa, donde el 21 de septiembre de 1867 fue ordenado sacerdote.
El 6 de octubre celebra su primera misa en Montserrat. Antes había participado en los ejercicios espirituales dirigidos por quien también llegaría a la santidad, Antonio María Claret.
El sacerdote Enrique de Ossó se dedicó a catequizar niños. En 1872 comienza a publicar la revista Santa Teresa de Jesús y su primer libro titulado Guía práctica del Catequista. En 1874 publica El cuarto de hora de oración, que ha tenido gran cantidad de ediciones.
El 2 de abril de 1876 recibe la inspiración de Dios para fundar la Compañía de Santa Teresa de Jesús. El 23 de junio de 1876, día del Sagrado Corazón de Jesús, funda la Compañía con ocho hermanos. En 1878 se coloca la primera piedra de la Casa-colegio de Jesús, en Tortosa. El 1 de enero de 1879 las fundadoras emiten los votos religiosos en la capilla de San Pablo, en Zaragoza.
Durante varios años enfrenta difíciles pruebas que llegan al extremo de ordenársele que derribe el noviciado que tenía en Tortosa. En enero de 1896, el sacerdote viaja al convento del Espíritu Santo, en Gilet, Valencia, buscando el aliento espiritual. El 27 de enero de 1896 fallece.
COMIENZA CAUSA DE BEATIFICACIÓN
Aún ya muerto, Enrique de Ossó fue víctima de intrigas, logrando en 1927 que la causa de beatificación se detenga por una acusación infundada. El 15 de julio de 1965, Pablo VI firma la introducción de la causa, el 15 de mayo de 1976 fue la proclamación del Decreto de Virtudes Heroicas.
El 14 de octubre de 1974 Juan Pablo II beatifica en Roma a Enrique de Ossó y el 16 de junio de 1993, en Madrid, España, el Pontífice le canoniza. Al ser elevado a los altares se hacía realidad su frase: “Seré siempre de Jesús, su ministro, su apóstol, su misionero de paz y de amor”.
Fuente Informativa
Hermanas Mercedes Palos Estaugen y Thelma María Martínez Rodríguez. Ingeniero Bayardo Cuadra. Diversas obras sobre el santo Enrique de Ossó y la Compañía de Santa Teresa de Jesús.
* Academia de Geografia e Historia de Nicaragua