José Joaquín Quadra C.*
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La Calzada en la historia y el corazón
José Joaquín Quadra C.*
Había una ciudad muy antigua y muy bella, dotada por el Creador de bellezas naturales, entre ellas se destacaba un hermoso volcán, un Gran Lago con variedad de especies marítimas, un archipiélago de encantadoras isletas, y habitaba en ella una mujer tan bella que era la admiración de sus pobladores.
Con el correr del tiempo esa bella dama fue perdiendo mucho, pues se presentaba un poco desarreglada, abandonada y descuidada de su persona.
Los ciudadanos de esa antigua ciudad se preocuparon por rescatar esa belleza, reunidos en cabildo abierto resolvieron nombrar una comisión para tal efecto.
Lo primero ver cómo la dama vestía y se arreglaba en años anteriores, y con los datos pertinentes en la mano procedieron a la tarea de rescatar la belleza.
Se enteraron de varios cambios que había sufrido: habían cortado sus bellos y largos cabellos, se había puesto un inadecuado maquillaje, sus labios lucían mal pintados, sus aretes eran extravagantes, no cuidaba de sus manos y sus uñas, los trajes no eran a su medida y acomodaba colores contradictorios, sus cejas tenían un depilado irregular, sus bellos ojos los arruinaba con colores chillantes. Pero a pesar de todo tras estos desaciertos en el fondo se apreciaba que seguía siendo una bellísima dama.
Esta comparación se me ocurre presentarla para poderme expresar mejor de la bella dama a la que voy a hacer referencia: la calle de la Calzada.
Desde antes de fundar Granada existía el poblado Xalteva y sus habitantes ya bajaban a la costa del lago para recoger agua y lavar sus pertenencias, lo hacían por un camino que había entre la plaza y el lago.
Muchos años después, cuando Francisco Hernández de Córdova funda la ciudad de Granada, va hacia el Gran Lago para tomar posesión de él, y lo hace recorriendo el mismo camino que recorrían los xaltevanos, desde entonces ya se le llama calle.
Por esa histórica calle al lago entraban y salían los piratas que robaban y destruían parte de la ciudad.
Esa histórica y bella calle fue testigo de los fusilamientos de Mateo Mayorga, Ponciano Corral, Mariano Salazar y años después del señor Vado.
Cuando nicaragüenses y centroamericanos derrotan al filibustero, es por la calle La Calzada que lo echan para siempre.
Tuvo en el centro una Calzada por donde transitaba el tranvía que recorría la ciudad de la costa del lago hacia el cementerio. Con el tiempo le quitaron primero el tranvía y después la Calzada.
La pavimentaron causando con ello graves problemas. El asfalto y el sol calentaban el vecindario y desde luego la brisa que venía del lago a refrescar la ciudad. Para pavimentar levantaron la calle dejándola al nivel de sus hermosas aceras, lo que ocasionaba dificultad para que las casas vecinas pudieran a través de los albañales desaguar las aguas que caen en el invierno, esas aguas se empozaban en los patios al no tener salida y pudren los horcones de las casas. Los sumideros que funcionaban en toda la ciudad con los nuevos servicios de agua al tiempo se llenan y ponen en problema a las viviendas. Desgraciadamente como no hay aguas negras, la solución es tirar a las cunetas las aguas, otros a escondidas se conectan a la tubería de aguas fluviales, en ambos casos esos desechos van a dar al lago a escasos metros del muelle, contaminándolo en forma alarmante.
Se quiso mejorar y construyeron bulevares que en vez de embellecer han servido para instalar postes de luz con sendas luminarias y tendidos de alambres que convierten el cielo de la bella calle en una telaraña. Agregándole que esos postes en forma ilegal están sirviendo para carteles de propaganda que afean más, sumándoles unas mantas de propaganda que ponen a lo ancho de la calle. Terminando casi totalmente la maravillosa vista que proporcionaba la calle entre el lago y su plaza central.
Gracias a Dios han dejado las calles de doble vía para transitar en vehículo y las hermosas aceras para el tránsito peatonal y para las tradicionales tertulias familiares que por las tardes los vecinos realizan.
¿Qué necesita la dama? Qué le quiten esos males que brevemente hemos señalado.
Después: estudiemos el traje, maquillaje, adornos y en una palabra embellecimiento que le devuelvan la hermosura y belleza de la dama que lucía y era admiración de propios y extraños en la antigua y bella ciudad.
* El autor es historiador