Nuestro problema no es sólo el pacto

Eduardo Enríquez

Roman, Times, serif»>Blanco y Negro

Nuestro problema no es sólo el pacto


Eduardo Enríquez




Llevamos dos semanas en Nicaragua concentrados en si los diputados del pacto van a poder o no destituir al Presidente, basados en la investigación que hicieron los contralores del pacto.

Investigación que sólo tuvo ojos para Bolaños y obvió todo lo demás, pero en fin, ese no es el punto de esta columna. La cosa es que antes del problema de la destitución, el tema era el dedo de Arnoldo Alemán o los abusos que los magistrados y jueces controlados por Daniel Ortega cometen beneficio de su jefe.

Sin darnos cuenta, nuestra vida ciudadana se llena con los desmanes de los caudillos y sus secuaces. Siempre parece que mantienen al país al borde del abismo. A uno le parece que van a destruir el país, pero claro, ellos saben hasta dónde llegar, la idea es mantenernos en zozobra, pero al final nada pasa.

Mientras tanto, los verdaderos temas que van a desarrollar este país y van a sacarlo de la pobreza se mantienen engavetados, nadie los discute y, por lo tanto, los caudillos y su gente no sienten ninguna presión para buscar solución a los problemas reales, que para colmo ya sabemos cuáles son y cómo solucionarlos.

Por ejemplo, la energía. Todos sabemos que debemos ser más competitivos, que para eso necesitamos —entre otras cosas— energía barata y para eso hay que dejar de generar con petróleo el 80 por ciento de la energía que consumimos, pero no se avanza.

Generar un kilowatio-hora de energía con plantas hidroeléctricas cuesta la mitad de lo que cuesta hacerlo con plantas térmicas, aunque la inversión inicial es mucho mayor, pero a largo plazo nos haría más eficientes.

Claro, lograr que alguien venga a construir una planta hidroeléctrica requiere de un plan serio de parte del Estado de Nicaragua, que garantice que los inversionistas recibirán, en 20 ó 25 años el retorno de la inversión y que las leyes no van a cambiar cada cinco años.

Pero aquí, en lugar de hacer ese plan lo que se hace es bloquear las iniciativas. Ya lo vimos en el caso de Hidrogesa, con el burdo pretexto de que “se va a privatizar Apanás”. Tal vez el plan propuesto para Hidrogesa no era el mejor, pero entonces se debió mejorar, no bloquearlo.

Sin embargo, eso no va a pasar mientras no se logre calar en la mente del ciudadano nicaragüense con temas importantes como la energía.

Los medios pueden poner el tema en agenda, pero no pueden hacerlo solos. Los actores del sector energético y el Gobierno deben poner de su parte para lograr que el tema se ponga “de moda” a través de campañas de presión para obligar a pensar en la manera de generar energía más barata.

Es cierto que debemos deshacernos del control de los caudillos, pero no es lo único que tenemos que hacer. Hay que lograr que la próxima vez que dos personas se encuentren no sólo hablen del dedo de Arnoldo Alemán, sino de lo que estamos haciendo para generar energía más barata.

×

El contenido de LA PRENSA es el resultado de mucho esfuerzo. Te invitamos a compartirlo y así contribuís a mantener vivo el periodismo independiente en Nicaragua.

Comparte nuestro enlace:

Si aún no sos suscriptor, te invitamos a suscribirte aquí