Rodolfo A. Jerez C.*
En una entrevista que hice al ingeniero Bolaños cuando era presidente del Cosep y la guerra estaba en lo fino, él mencionó que “en realidad somos rehenes del sandinismo”, en referencia al chantaje de Ortega, de que si los Estados Unidos aprobaban la ayuda económica a la Resistencia Nicaragüense “Ortega cerraría el periódico LA PRENSA y ejecutaría al pequeño pluralismo político en el país”. Que si no se le daban tal y cual cosa harían esto y lo otro.
Esta situación parece que aún se mantiene y ya no sólo con el sandinismo sino también que éste, aliado con el grupo corrupto de Arnoldo Alemán, chantajean con que si pasa tal ley, lo amenazan con otra acción que va como de costumbre, contra los intereses del pueblo. El presidente Bolaños y su gobierno son prácticamente rehenes de esos dos sectores.
Es explicable que los partidos de oposición no sean fervorosos del presidente Bolaños cuando éste se ha dedicado a combatir la corrupción. En un país tan pequeño como Nicaragua, en donde el Poder Legislativo no deja trabajar al Ejecutivo por intereses mezquinos, aumenta el desempleo y la inversión extranjera y los préstamos para el desarrollo social en vez de elevar la autoestima de esta Patria fecunda, pero inmensamente sufrida. Se juegan dos grandes intereses de partidos y personas sin pensar en el futuro de la Patria.
Hay un escenario de especulación cuando la oposición representada en Ortega e inexplicablemente soportada por los jerarcas de la Iglesia, prácticamente reta al presidente Bolaños en el diálogo que propone. Porque si no dialoga entonces lo acusan de soberbio. Diálogo que saca conclusiones antes de tiempo pues se anticipa que con Ortega y el señor Cardenal serían dos en contra de Bolaños.
Tendrían que desprenderse todos de sus intereses políticos y actuar con patriotismo para hacer los temas salvables y tener como objetivo único el interés de Nicaragua y darle a un pueblo que vive esperanzado de mejores días.
* Canadá