Luis Sánchez Sancho
Jorge Eduardo Arellano me sugirió escribir una columna acerca de la palabra pírrico, que según él se usa con frecuencia de manera equivocada.
Dos días después LA PRENSA publicó una información sobre el incremento del monto de las pensiones del Seguro Social, y en el título se dijo que el aumento era pírrico, en alusión a su pequeñez o insignificancia.
Según el diccionario de la RAE pírrico se deriva de Pirro, rey de Epiro, y precisa: “Dícese del triunfo o victoria obtenidos con más daño del vencedor que del vencido”.
Si nos atenemos a esta definición académica resulta incorrecto el uso de pírrico en el sentido de pequeño o insignificante. Sin embargo, José Calles Vale, en su magnífico libro Origen de las palabras estrafalarias concede a la palabra pírrico el sentido de “inútil, pobre, miserable”. Y agrega que: “Se emplea este adjetivo para definir las acciones y los objetos de poco valor y que han costado gran trabajo”. Es decir, de acuerdo con esta acepción no sería equivocado el calificativo de pírrico que se le dio al reciente aumento de las pensiones del INSS.
Como sea, Pirro es otro de los personajes históricos que la leyenda convirtió en mito. El tipo existió realmente, en el siglo III antes de Cristo, y reinó en un país de la antigua Grecia que se llamaba Epiro.
A Pirro se le consideraba como el mejor general de su época. En el año 286 antes de Cristo invadió con su ejército la Macedonia (vecina de Epiro). Después llevó a cabo una dura campaña contra varias ciudades de Italia y luego se retiró a descansar durante un tiempo, hasta que el rey de Tarento, en el sur de Italia, le pidió ayuda en la guerra que sostenía contra Roma. Entonces Pirro movilizó un ejército de más de 20 mil soldados y algunos elefantes, y avanzó hacia Roma pensando seguir después contra Cartago y formar un gran imperio.
Después de vencer a los romanos Pirro ofreció la paz al Senado de Roma, pero éste no la aceptó. De manera que Pirro siguió combatiendo, conquistó varias ciudades italianas y llegó hasta a una distancia de 40 kilómetros cerca de Roma, pero no se atrevió a atacar la gran ciudad y regresó a Tarento.
En el año 279 antes de Cristo Pirro volvió a marchar nuevamente contra Roma y en Ausculum libró una terrible batalla contra los ejércitos romanos, a los que venció. Pero Pirro perdió la mayor parte de su ejército y a sus mejores soldados y oficiales, de manera que cuando alguien lo felicitó por la victoria obtenida, el vencedor respondió: “Otra victoria como ésta y volveré a Epiro sin un sólo hombre”. De allí nació la famosa frase de la “victoria pírrica” que se usa hasta ahora.
Sin embargo Pirro siguió haciendo la guerra. Se fue contra Cartago, primero, y Sicilia, después, con el fin de fortalecerse y volver a avanzar hacia Roma. En el año 275 antes de Cristo el ejército de Pirro chocó en Benevento con los romanos, quienes lo derrotaron aparatosamente.
Pirro volvió a Epiro desde donde todavía hizo algunas guerras menores en distintos lugares de Grecia. Hasta que un día, en una ciudad griega por él conquistada, una mujer le lanzó una teja que le acertó en la cabeza y lo mató. Y así, pírricamente, terminó sus días y aventuras aquel gran general de los tiempos helénicos.