La importancia del liderazgo juvenil

María Elena Artola Juárez

En todos los pueblos y en todas las épocas, en todas las actividades de los grupos humanos, ha sido necesario diferenciar tareas y responsabilidades para que cada cual haga lo que le corresponde. Así los grupos pueden utilizar mejor las distintas capacidades personales y ser más eficientes en su funcionamiento. En este contexto, es necesario subrayar la importancia del liderazgo ético, consciente y creativo.

Precisamente para fomentar y fortalecer el liderazgo juvenil en el abordaje adecuado del SIDA, en seis lugares de Nicaragua se está desarrollando la segunda fase del proyecto Los jóvenes responden al VIH-SIDA, financiado por el Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA), facilitado por Fundación Nimehuatzin y ejecutado por el Movimiento de Jóvenes ante el SIDA. Las y los jóvenes que dirigen y desarrollan las acciones fueron capacitados por Nimehuatzin durante la primera fase del proyecto.

La UNAN, UCA, UNI, UNA, Rivas y Chinandega, son los escenarios de este proyecto. En estos lugares, el Movimiento de Jóvenes Universitarios Unidos ante el SIDA y el Movimiento de Jóvenes Comunitarios ante el SIDA, durante el semestre han estado desarrollando una jornada de reflexión, comunicación, movilización y sensibilización para la prevención del VIH. Entre estas acciones destaca el proceso Pasá la voz, que consiste en conversar con otra persona sobre el SIDA para complementar sus conocimientos o aclarar sus incertidumbres e ir anotando nombres de los interlocutores, fechas, lugares y observaciones para sistematizar dicho proceso y medir sus impactos.

En cada lugar, muralistas profesionales, asesorados y sensibilizados por los universitarios y comunitarios, han pintado un mural permanente alusivo a la prevención del VIH. Otras acciones que desarrollan en el marco de esta iniciativa son los hablatones y los periódicos murales sistemáticamente actualizados con información sobre la pandemia y el qué hacer para evitar una infección por el VIH. Incluye también visitas de los jóvenes universitarios y comunitarios a los medios de comunicación social y líderes locales, charlas en colegios y centros de trabajo así como realización de mesas redondas sobre los nexos del VIH-SIDA con la pobreza, las drogas y la violencia intrafamiliar, para compartir con la población los resultados de sus esfuerzos en la respuesta adecuada al SIDA.

Es necesario reconocer que estas y estos jóvenes poseen cualidades y capacidades, deseos y voluntades para realizar en sus sectores de influencia el trabajo de prevención del VIH. Este proyecto tiene como objetivo central contribuir al reforzamiento del liderazgo juvenil en el abordaje articulado de la pandemia, por eso se les orienta sobre la importancia del consenso, del liderazgo creativo y la sensibilización en la respuesta multisectorial al SIDA, teniendo como eje central el enfoque de derechos humanos, la confidencialidad, el lenguaje de desarrollo humano, así como los aspectos jurídicos del VIH y la solidaridad hacia las personas afectadas por la epidemia.

Otro elemento importante es contribuir a que los universitarios y jóvenes comunitarios trabajen en forma de red. Producto de esta dinámica se ha logrado, de manera horizontal, incluyente y consensuada, la elaboración y aplicación de las acciones y los mensajes centrales del proceso de prevención del VIH. Personalmente he estado involucrada en calidad de consultora del proyecto. Esta oportunidad me ha permitido observar la capacidad de entrega de estas muchachas y muchachos que utilizan sus horas libres y fines de semana para desarrollar las acciones de prevención. También he advertido que son poseedores de características necesarias para un liderazgo positivo, tales como carisma y capacidad de oratoria para entusiasmar y aglutinar a las personas.

Reconociendo esas capacidades y cualidades, Fundación Nimehuatzin y el UNFPA, han dado la responsabilidad al movimiento de jóvenes universitarios unidos ante el SIDA de la UNAN, la UCA, la UNI y la UNA, y al movimiento de jóvenes comunitarios ante el SIDA de Rivas y Chinandega, de ser artífices y líderes durante el proceso. Sin exageración, todas y todos han demostrado competencia, disposición y compromiso en la prevención del VIH y sensibilización ante el Síndrome de Inmunodeficiencia Adquirida (SIDA), según las características y particularidades de cada sector.

La autora es periodista/consultora.

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