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¿Un nica para la OEA?
Sin duda que sería una gran distinción para Nicaragua que un nicaragüense fuese escogido para sustituir al costarricense Miguel Ángel Rodríguez en la Secretaría General de la OEA. Pero, por supuesto, no cualquier nicaragüense.
Como se sabe, el ex presidente tico, Miguel Ángel Rodríguez, renunció a la Secretaría General de la OEA apenas quince días después de haber asumido el cargo, debido a un escándalo de corrupción por el cual hasta podría ir a la cárcel. Al quedar vacante dicha Secretaría, en Centroamérica se considera con toda razón y derecho que el sucesor del costarricense Rodríguez debería ser otro centroamericano. En realidad, no es sino hasta ahora que alguien de Centroamérica logra ocupar la Secretaría General de la OEA, desde su fundación en 1948. Y la renuncia del ex Presidente de Costa Rica no debería privar a los centroamericanos de tal distinción.
Para llenar la vacante dejada por Rodríguez y que la Secretaría General de la OEA continúe siendo ejercida por un centroamericano, se menciona al ex Presidente salvadoreño Francisco Flores, quien fue precandidato a ese mismo cargo antes de que se eligiera al costarricense Rodríguez. El mismo Presidente de El Salvador, Antonio Saca, es quien está promoviendo la candidatura de Flores.
Pero también se habla del nicaragüense Ernesto Leal, aunque el Gobierno de Nicaragua no ha dicho nada al respecto quizás porque antes de la elección anterior apoyó al ex presidente salvadoreño Francisco Flores, quien finalmente no presentó su candidatura porque los gobiernos de Cuba y Venezuela lo bloquearon y consiguieron el respaldo en bloque de los países insulares del Caribe para el costarricense Rodríguez. Supuestamente a Flores lo repudian Hugo Chávez y Fidel Castro porque lo consideran muy cercano a Estados Unidos y temen que le pondría más fuerza a la defensa de los derechos humanos en Cuba y Venezuela.
Como sea, tanto Flores como Leal reunen las cualidades requeridas para ejercer el máximo cargo de la OEA. Sin embargo, a partir de la experiencia con Miguel Ángel Rodríguez se comenta en círculos diplomáticos que tal vez sería mejor que ningún ex Presidente fuese escogido como Secretario General de la OEA, pues en las nuevas condiciones políticas que hay en las Américas los ex presidentes son muy vulnerables a las acusaciones de corrupción, inclusive mucho tiempo después de que terminaron su mandato presidencial. Tal es el caso de Oscar Arias, quien fue Presidente de Costa Rica entre 1986 y 1990, pero hasta ahora lo denuncian por hechos de corrupción.
Ernesto Leal —hijo del mártir de la lucha contra el somocismo, Pablo Leal—, fue uno de los fundadores del partido Movimiento Democrático Nicaragüense (MDN), ahora fundido en el Partido Conservador, que participó en el derrocamiento del régimen somocista y cogobernó con el FSLN después del triunfo de la revolución sandinista. Un año después el partido de Ernesto Leal se separó del sandinismo por el desvío totalitario de la revolución y pasó a formar parte de uno de los frentes políticos de la contrarrevolución. Luego, durante el gobierno de la presidenta Violeta Barrios de Chamorro, Leal fue Canciller de Nicaragua, posteriormente ejerció la Secretaría de Integración Centroamericana (SICA) y ahora es Secretario de la Presidencia de la República para asuntos de integración centroamericana.
Sin dudas que Ernesto Leal calzaría en la Secretaría General de la OEA y le conviene a Nicaragua que lo sea. Sin embargo, para lograrlo tendría que conseguir el apoyo ante todo de los demás gobiernos centroamericanos a fin de que su candidatura sea presentada y respaldada como bloque sub-regional. Así es como operan los organismos internacionales en estos casos y por eso es que los ministros de Relaciones Exteriores de Centroamérica se van a reunir el viernes de esta semana en San Salvador: para buscar un candidato único del área a la Secretaría General de la OEA, que podría ser Flores, de El Salvador, o Leal, de Nicaragua.
Es decir, la unidad de los gobiernos de América Central en la presentación del candidato a Secretario General de la OEA es indispensable para conseguir el apoyo de los demás países americanos y, por lo consiguiente, para conservar esa prestigiosa representación hemisférica en Centroamérica.