Mike Mussina retiró en orden a los primeros 18 bateadores que enfrentó de los Medias Rojas, quienes se rebelaron en el séptimo inning pero no pudieron arrebatarle el juego a los Yanquis.

Cierre de alarido

Mussina, Matsui y Rivera aseguran primer triunfo de los Yanquis Gerald Hernández La primera parte de la película demostró que estamos frente a otro clásico de la historia. Luego de ser sometidos durante 6.1 entradas perfectas por Mike Mussina, los Medias Rojas se rebelaron para protagonizar un cierre de alarido, poniendo en peligro el primer […]

  • Mussina, Matsui y Rivera aseguran primer triunfo de los Yanquis

Gerald Hernández

La primera parte de la película demostró que estamos frente a otro clásico de la historia. Luego de ser sometidos durante 6.1 entradas perfectas por Mike Mussina, los Medias Rojas se rebelaron para protagonizar un cierre de alarido, poniendo en peligro el primer triunfo de los Yanquis, que necesitaron un contragolpe de última hora y la intervención de Mariano Rivera para asegurar la victoria 10 a 7.

Mussina, el derecho de lanzamientos jorobados que en su mejor momento fue un perenne candidato al Cy Young, anoche ofreció una monumental faena de 19 bateadores retirados en fila, incluyendo a cinco abanicados consecutivos, mientras el artillero japonés Hideki Matsui dirigía el ataque ante el repentinamente inseguro Curt Schilling, quien tuvo su salida más discreta de su carrera en los play offs.

Con operativos de dos carreras en el primero, cuatro en el tercero que sacaron de circulación a Schilling, y dos en el sexto, con Matsui empujando carreras en cada uno de ellos, los Yanquis entraron al séptimo ganando 8-0, más Mussina aparentemente listo para el último tercio de juego, estimulado por la posibilidad de convertirse en apenas el segundo forjador de un Juego Perfecto en una postemporada, detrás de Don Larsen en la Serie Mundial de 1956.

Sin embargo, entre Yanquis y Boston no hay nada escrito y los maldecidos Medias Rojas parecían estar frente a un milagro al estrechar la pizarra 8-7 con un ataque de cinco anotaciones en el séptimo, coronada por un jonrón de Jason Varitek con uno a bordo, y dos más en el octavo con un triple limpia bases de David Ortiz, cuya conexión quedó a pulgadas de empatar el juego al chocar contra la cerca del left-center field.

Fue ahí cuando apareció Rivera para apagar el fuego y poner fin a las angustias, a pesar que apenas horas antes había aterrizado en Nueva York tras asistir a los funerales de dos familiares que sufrieron un trágico accidente limpiando la piscina de su casa en Panamá.

Después del triple de Ortiz, Rivera dominó en elevado al campo corto a Kevin Millar, mientras los Yanquis respondían con dos anotaciones en el cierre del octavo, producidas por doble de Bernie William, para entregarle a Rivera una ventaja de tres carreras, que en sus seguras manos no fue desaprovechada.

El segundo juego de la serie es hoy (6:00 p.m.) en Nueva York. Pedro Martínez intentará nivelar la serie, mientras que Jon Liebre busca poner en jaque a Boston.

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