- Referéndum, amparo y la OEA entre recursos previstos
María José Uriarte R.
El Gobierno de Nicaragua no descarta recurrir a la Carta Democrática de la Organización de Estados Americanos (OEA), si después de agotadas todas las vías legales continúa la campaña por destituir al presidente Enrique Bolaños, debido a las intenciones políticas de los partidos mayoritarios.
La Carta Democrática se refiere en su Capítulo IV al Fortalecimiento y preservación de la institucionalidad democrática, citando en el artículo 17, que “cuando el Gobierno de un Estado miembro considere que está en riesgo su proceso político institucional democrático o su legítimo ejercicio del poder, podrá recurrir al Secretario General o al Consejo Permanente, a fin de solicitar asistencia para el fortalecimiento y preservación de la institucionalidad democrática”.
El artículo 18 señala que, una vez expuesta la situación por el Gobierno solicitante, “el Secretario General o el Consejo Permanente podrá, con el consentimiento previo del Gobierno afectado, disponer visitas y otras gestiones con la finalidad de hacer un análisis de la situación”.
El Secretario General presentará entonces un informe al Consejo Permanente y éste, a su vez, realizará una apreciación colectiva de la situación y, en caso necesario, podrá adoptar decisiones dirigidas a la preservación de la institucionalidad democrática y su fortalecimiento.
El experto en Derecho Internacional, Mauricio Herdocia, observó que la OEA está fundada en el principio de promover y consolidar la democracia representativa dentro del respeto al principio de no intervención, y para ello pone a disposición de los Estados miembros, mecanismos y medidas para proteger sus sistemas constitucionales basados en premisas democráticas.
Golpistas no sobreviven a Carta Democrática
Destacó que en el caso que se presente una ruptura del proceso político de institucionalidad democrática, la OEA establece una serie de medidas “sumamente fuertes”, en concordancia con la Cláusula Democrática establecida en la Declaración de Québec, una vez determinada una situación irreversible del país afectado, considerarían que constituye un “obstáculo insuperable” para la participación de ese Gobierno en las actividades de esa organización, como Asambleas Generales, entre otras.
“Los efectos sobre el país son inmensos, en el sentido que inmediatamente el país quedaría básicamente aislado internacionalmente, fuera del marco de la OEA, enclaustrado en una situación difícil, y para un país como Nicaragua que depende de la cooperación internacional en gran medida, esto sería sumamente grave”, explicó Herdocia.
Insistió que no hay que adelantarse a los acontecimientos, porque no se puede precisar si se llegará a esos extremos, pero que lo importante es que existen los mecanismos para preservar la institucionalidad democrática.