El bienestar tiene costos

Douglas Carcache

Recibir agua potable y energía eléctrica en el hogar es una aspiración de todo ciudadano que desea mejorar sus condiciones de vida, pero este progreso, que también es un derecho de la población, tiene costos y cada persona debe pagar su parte.

Hace días, en una radioemisora, representantes de una liga de consumidores pedían a los ciudadanos no pagar por ciertos servicios de agua potable, alegando que el agua es un recurso natural que nos pertenece a todos.

Protestaban porque suponían que la empresa estatal que distribuye el agua potable, Enacal, sería privatizada; y les parecía que, si esto llegaba a suceder, la población más pobre tendría menos acceso a ese servicio.

Creo que al margen del criterio que cada quien tenga sobre la privatización de un servicio básico del Estado, es peligroso sugerir que la gente deje de pagar por ese suministro, sea público o privado, excepto cuando no lo recibe.

Siempre se ha dicho que el agua es gratis, como recurso natural, y lo que cuesta es llevarla de su manantial hasta la casa de cada quien. O sea que entre más distancia hay entre la fuente y el poblado, o entre la fuente y el barrio, mayor es el costo por bombeo y acueductos.

La gerencia de Enacal ha sostenido que no pretende privatizar el servicio, sino mejorar la administración y el sistema de cobros, para hacer nuevas inversiones y ampliar la red de abastecimiento; porque si la gente que ya recibe agua, no paga, la empresa tampoco puede incrementar su cobertura, independiente de que sea estatal o privada.

Algo curioso es que parte de la mora que carga Enacal, en Managua, se debe a que miles de hogares capitalinos no han pagado facturas por 50 ó 100 córdobas mensuales. También hay casos de personas que viven en residenciales exclusivas, que tienen dinero, y han hecho conexiones ilegales para evadir el pago real de su consumo.

Según los registros de Enacal, sólo en Managua hay más de 700 mil facturas con valores entre 0 y 50 córdobas que no han sido pagadas y representan una mora por más de 25 millones de córdobas.

Pero hay más de 2.7 millones de facturas, con valores de 50 a 100 córdobas, que tampoco han sido pagadas y suman 161 millones de córdobas.

Ninguna empresa puede funcionar, menos crecer, si parte de sus clientes no pagan por el servicio. Por eso es que la gerencia de Enacal alega que da preferencia a los barrios en que la gente paga puntual sus recibos, y descuida a los que muestran una mora constante, porque éstos no son rentables.

Creo que es responsabilidad del Estado invertir para que más ciudadanos tengan agua potable y energía, pero la población tampoco puede exigir atención puntual si ella misma no cumple con su responsabilidad mínima: pagar por el abastecimiento que recibe. A veces 50 córdobas se gastan en cosas menos importantes que el agua.

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