La guerra distrae la atenciónde otros temas importantes

Electores neoyorquinosreclaman más atención asalud, empleos y educación Peter ApplebomeTHE NEW YORK TIMESMOUNT VERNON, Nueva York Quizás es cierto que los electores de raza negra no son más invisibles que cualquier otra persona en la campaña llena de testosterona de este año, en la que todos los caminos llevan a guerra y terrorismo, terrorismo y […]

  • Electores neoyorquinosreclaman más atención asalud, empleos y educación

Peter ApplebomeTHE NEW YORK TIMESMOUNT VERNON, Nueva York

Quizás es cierto que los electores de raza negra no son más invisibles que cualquier otra persona en la campaña llena de testosterona de este año, en la que todos los caminos llevan a guerra y terrorismo, terrorismo y guerra.

Aún así, escuchar las voces en este suburbio mayoritariamente de raza negra en la ciudad de Nueva York, es recordar la campaña presidencial que casi ha desaparecido —la que tiene que ver con empleos y cuidado de la salud, educación y abuso de drogas, los desamparados, la pobreza y los precios de los medicamentos de prescripción— sumergida en algún lugar cerca del fondo del basurero de la Campaña 2004.

Así que Lynne y Derrick Claye, que viven en una casa de tres recámaras bien arregladas cerca del límite con Bronxville, uno de los suburbios más opulentos de NY, vieron cada segundo del primer debate presidencial. Graban el programa político Hardball, cuando se lo pierden en la noche y ven los programas políticos matutinos los domingos.

Pero tienen la sensación de que ven el fantasma de una campaña —que casi no dice nada sobre el costo de los medicamentos de prescripción de la hermana de él, sobre la educación para sus cuatro hijos de entre 5 y 12 años de edad, sobre lo que ha batallado el hermano de ella para encontrar empleo. Nada, según parece, mas que las interminables capas de niebla de la guerra.

“Vivimos en el ‘mejor’ lado de la ciudad, pero ésta es una ciudad deprimida, nuestras escuelas están emproblemadas, hay cuestiones de empleo y cuidado de la salud, y no siento que la campaña aborde nada de eso”, dijo Lynne Claye, asociada de investigación clínica en Merck, la compañía farmacéutica. “Es un insulto a la inteligencia de la gente. Quizás veo demasiado sobre el tema, pero ha llegado al punto en que me enferma el sólo pensar en ello”.

Los Claye, ambos partidarios de Kerry, consideraron al primer debate, sobre política exterior, el suceso más importante en la campaña. Tenían la esperanza de que los otros debates ayudarían a traer los asuntos nacionales de vuelta al primer plano. Pero ambos dicen que quizás es inevitable que el aspecto de vida y muerte de la guerra eclipsará a los asuntos nacionales.

“La mayoría (de la campaña) es puro ruido”, afirmó el doctor James Epstein, terapeuta familiar que vive en el suburbio y trabaja en el centro. “No aborda el desempleo, educación, asistencia social, medicamentos, salud, el bienestar de la nación. La gente está verdaderamente preocupada y esto no mejora”.

En una ciudad que es arrolladoramente demócrata, algunas personas rápidamente señalan al presidente Bush de haber establecido el tono de la campaña.

“El presidente Bush tiene un pésimo récord”, explicó el alcalde Ernest D. Davis. “En asuntos de medio ambiente, economía, educación, seguridad, ética, cualquier cosa que vea, ha fallado miserablemente. No puede defender su historial, pero sus asesores son muy buenos para hacer que la gente olvide lo que ha hecho. Y lo han hecho brillantemente. Ahora casi es un sacrilegio hablar de cualquier cosa que no sea la guerra”.

Los Claye dicen que la cosa no es así de sencilla y que la campaña de Kerry y lo que ven como una prensa dominada tienen gran parte de la culpa por el limitado enfoque de la campaña. Pero dada una campaña limitada, la gente tiene dos opciones: aceptar una campaña a medias o ignorarla.

Algunos escogen lo segundo. “Ninguno dice nada”, asegura Rose Lee, enfermera a domicilio del sistema de salud pública. “Trabajo con personas de edad avanzada y no me pagan lo suficiente para cuidarlos de la manera en que lo necesitan, pero no hay nada más. No creo que la guerra debía haberse iniciado, pero ahora que estamos ahí, quizás deberíamos dejar que Bush termine lo que empezó”.

Algunos ven la indiferencia como una filosofía. “Jamás votaría”, afirmó Adrien Brown, de 25 años, quien trabaja en una de las tiendas del centro. “No importa quién gane, demócrata o republicano. Un político es sólo un político. Ninguno hará nada”.

Pero es más común la idea de que estas elecciones importan demasiado como para ignorarlas.

“Mencionas la conscripción y se le pone a la gente la carne de gallina”, dijo Epstein.

En la Mount Vernon Fine Art Gallery, Troy Bent, el administrador, y Guirlaine Agnant, el propietario, dijeron que la guerra y los esfuerzos de las estrellas del hip-hop para empadronar a electores motivan a jóvenes de raza negra para que voten. Y si muchos de los asuntos que les preocupan no se discuten, dicen, todos los chicos que se gradúan de preparatoria y que se unen al Ejército también hacen de la guerra un asunto local.

“Puedes gritar o hablar en privado todo lo que quieras”, comentó Agnant, “pero la gente sabe que no puedes hacer gran diferencia a menos que votes”.

LOS INFLUYENTES GRUPOS DE PRESIÓN

Los grupos de presión (lobbies) ocupan en Washington un lugar tan importante como la cúpula del Capitolio, trabajando codo a codo con los congresistas en todos los asuntos políticos, aun a riesgo de cometer excesos, de los cuales solamente los más flagrantes toman estado público.

El último en el tiempo: la comisión de Etica de la Cámara de Representantes amonestó en dos oportunidades desde fines de septiembre al líder del Partido Republicano, Tom DeLay, por haber recibido 56,500 dólares de una empresa de electricidad a cambio de “un lugar en la mesa” de negociaciones sobre la reforma de la política energética.

Días antes, DeLay, cercano al presidente George W. Bush, había participado en un torneo de golf organizado por la misma empresa de Kansas, Westar Energy, cuyos beneficios fueron directamente a los comités de campaña de este congresista, porque estaba “en condiciones de influir significativamente en el debate” sobre la energía, subraya la comisión de Etica.

Lejos de constituir una excepción, la influencia de grupos de presión está firmemente demostrada, como indica la investigación que durante casi cinco meses realizó el centro de análisis American Public Media sobre los viajes de los congresistas financiados por empresas privadas, a fin de evadir una ley de 1995 que prohibe los obsequios en metálico de más de 50 dólares. AFP

A CUBA LE DA IGUAL

Cuba carece de expectativas ante las próximas elecciones de Estados Unidos, cualquier candidato que gane mantendrá en esencia la misma política adversa hacia la isla, con ligeros matices, opinan sus dirigentes. “Da lo mismo Juana que su hermana”, han dicho el presidente Fidel Castro y otros funcionarios cubanos, apelando a ese giro popular para mostrar su indiferencia ante las posibilidades presidenciables del republicano George W. Bush o del demócrata John Kerry. (AFP)

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