- El pelotero que hace todo fue decisivo
Edgard Tijerino
Lo que soñábamos. Una repetición del año pasado con los Yanquis enfrentando a los Medias Rojas en la serie por el banderín de la Liga Americana.
Anoche, en el inicio del inning 11, Derek Jeter no terminaba de protestar el tercer strike de su cuarto ponche, cuando Alex Rodríguez conectó una pelota que casi muerde la raya de tercera desviándose hacia el rincón del jardín izquierdo para apuntarse su segundo doblete consecutivo.
El pelotero de los 252 millones, quien no pudo avanzar más allá de segunda en el noveno, esperando inútilmente que tres compañeros lo remolcaran, se lanzó audazmente al robo de tercera y lo logró.
Esa acción fue clave. Luego, Rodríguez anotó por una pelota escapada al catcher Pat Borders, y los Yanquis triunfaron 6 por 5, sacando de las brasas un juego que perdían 5-1 con sólo seis outs pendientes.
¡Qué bien estuvo una vez más Mariano Rivera! Merece sin duda un poster gigante en la esquina de Times Square.
DUROS DE MATAR
Nunca puedes dar por muertos a los Yanquis. A veces, ellos parecen estarlo, pero no es así, y dan la impresión de fabricar un truco. Reaccionan, atacan como Jack Dempsey, y finalmente te derrotan.
Eso exactamente, ocurrió ayer en Minnesota. El juego llegó al octavo inning con los Gemelos al frente 5 por 1, apoyándose en un gran pitcheo de Johan Santana. Todos vimos a los Yanquis mansamente resignados, sin embargo, ¡qué diablos iban a estarlo!
Gary Sheffield se apuntó un infield hit contra Juan Rincón e Hideki Matsui fue boleado. Un hit de Bernie Williams impulsando la segunda carrera, no preocupó a la multitud, sobre todo viendo cómo Posada se ponchaba para el primer out.
Fue entonces que apareció en pantalla Rubén Sierra como si fuera el Fantasma de la Ópera, y con conteo de 2 y 2, empujó la píldora hacia las tribunas del jardín derecho empatando el juego.
Súbitamente, los Yanquis estaban fuera de la fosa. Un aturdido Rincón, fue golpeado por un doblete de John Olerud, pero Joe Nathan entró para ponchar a Miguel Cairo y dominar a Derek Jeter.
En el noveno, los Yanquis malograron una excelente oportunidad. Alex Rodríguez abrió con doblete contra Nathan, y después de un out de Sheffield, Matsui fue transferido intencionalmente. Nathan creció y ponchó a Bernie Williams y Jorge Posada.
El zurdo venezolano, Johan Santana, seguro ganador del premio Cy Young, invicto en sus últimas 14 decisiones, volvió a dominar a los Yanquis por 5 entradas. Y es que sintiendo el escalofriante roce que produce la soga en el cuello el timonel de los Gemelos, Ron Gardenhire, tuvo que recurrir urgentemente a Santana con apenas tres días de descanso, como la gran posibilidad de sobrevivir.
Con el marcador 1-1 después de tres entradas, y Javier Vázquez fajándose, los Yanquis fallaron en dos momentos de gran importancia: en el inicio del cuarto, Jeter fue ponchado discutiblemente después de cohetes de Rubén Sierra y Miguel Cairo quedando la amenaza yanqui en cero, y en el cierre, Gary Sheffield perdió la visión de una pelota bateada por Justin Morneau confundido por el techo del Metrodome, y los Gemelos se fueron arriba 2-1 con fly impulsador de Corey Koskie, agregando tres carreras en el quinto, la primera de ellas, por jonrón de Henry Blanco sobre la pared del left fielder.
SACARON A SANTANA
Con Santana desarticulando con singular maestría y absoluta seguridad a los bateadores Yanquis, esa ventaja de 5 por 1 parecía decisiva. Pero no fue así.
Gardenhire, pese a los complicados antecedentes de su bullpen contra los Yanquis en la temporada regular, consideró que no necesitaba más de Santana, y lo sacó, seguramente con la idea de poderlo utilizar hoy en caso de emergencia.
Lo siento, será hasta el próximo año.