El valor de la solidaridad

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El valor de la solidaridad





El jueves de esta semana LA PRENSA publicó una fotografía —enviada por la Agencia France Press (AFP)—, que mostraba a varias mujeres esposas de presos políticos y de conciencia en Cuba, las que acamparon en la Plaza de la Revolución José Martí, de La Habana, clamando por la libertad de sus deudos. Ese mismo día este grupo de mujeres —que merecen, sin duda, el calificativo de heroicas— fueron obligadas a abandonar el sitio de protesta por las fuerzas represivas del régimen comunista.

Es usual que la gente se instale en lugares cercanos a los centros de poder público para manifestar una protesta, lo que se permite en cualquier país democrático del mundo, incluyendo a Nicaragua. Pero en Cuba, donde no hay libertad ni derecho a protestar contra ninguna acción política del régimen comunista de Fidel Castro, la actitud de esas heroicas mujeres no podía ser tolerada.

No se sabe qué les pasó a esas mujeres cubanas, si fueron encarceladas o les permitieron irse a sus casas, si las ultrajaron o respetaron su integridad física y su dignidad humana. ¿Quién sabe? En Cuba no hay libertad de prensa y por lo tanto sólo se informa lo que quieren y autorizan los jerarcas del Partido Comunista y del gobierno de Fidel Castro. No menos de 25 periodistas, incluyendo al directivo de la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP) y laureado internacional, Raúl Rivero, se encuentran en la cárcel purgando condenas de hasta 30 años de prisión porque cometieron el “delito” de informar de manera independiente sobre asuntos cotidianos de la vida en Cuba.

Por otro lado, llamó la atención que la mencionada agencia internacional de prensa divulgara la fotografía de las heroicas mujeres que protestaron en la Plaza de la Revolución, pues por lo general los medios en los países democráticos no informan nada que pueda molestar a la despiadada tiranía comunista de Cuba. Precisamente unos días antes, la afamada escritora cubana exiliada y radicada en España, Zoe Valdez, se lamentó en unas declaraciones a La Nación, de Buenos Aires, Argentina, por la falta de solidaridad con Cuba y los cubanos oprimidos por el comunismo: “No entiendo cómo después de 45 años de la opresión más inhumana, la gente se resiste a ver lo que pasa en mi país. Con Cuba hay demasiada hipocresía”, dijo Valdez.

La escritora cuyas obras son prohibidas en Cuba porque el régimen las califica oficialmente como “pornográficas”, agregó que en el mundo democrático sólo se mencionan las estadísticas manipuladas sobre un supuesto bienestar de las masas populares, pero se silencian las trágicas estadísticas del comunismo castrista, por ejemplo, 80 mil desaparecidos y 15 mil fusilamientos, de los que “no se habla porque no es políticamente correcto. Y a quienes denunciamos estas atrocidades no nos creen, nos ponen bajo sospecha. Es terrible, porque se niega el sufrimiento en la cara de quien lo padece”, dice.

Lamentablemente tiene razón la escritora Valdez. Al respecto, hace poco se celebró en Praga, primero, y Bratislava, después, una reunión cumbre convocada por el Comité Internacional para la Democracia en Cuba, que preside el ex presidente checo Vaclav Havel. Allí se reunieron ex presidentes, ex primeros ministros, parlamentarios, diplomáticos, intelectuales, políticos y periodistas de muchas partes del mundo. Havel habló de la inmensa significación que tuvo la solidaridad durante los años del totalitarismo comunista, para los pueblos checo y eslovaco, búlgaro, húngaro, rumano, etc. Expresó lo terrible que es estar oprimido, preso, torturado y saber que eso a nadie le preocupa. Por eso, dijo Havel, “importa que los cubanos enterrados en las prisiones por pensar diferente, sepan que en el mundo nos reunimos para ocuparnos de ellos. La sintonía que brota desde Europa con el pueblo cubano crece, pero aún debe crecer mucho más”.

Deplorablemente, en Nicaragua, donde tanto apoyo recibimos para liberarnos del somocismo, primero, y de la dictadura pro comunista del Frente Sandinista, después, muy poca solidaridad se expresa hacia los periodistas y los cubanos en general que luchan por la libertad. Y aunque parezca increíble, más bien hay demócratas que están ayudando al retorno del “poder popular”, es decir, al autoritarismo pro comunista que es enemigo mortal de la libertad.

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