Carlos Martínez Morán
Con frialdad, como si no estuviera arrepentido, Daniel Antonio Navarrete Chavarría relató ayer cómo mató a su hijo, el niño de nueve meses de edad que apareció muerto cerca de la Carretera Vieja a León.
El hombre, de 18 años de edad, fue capturado por la Policía la noche del miércoles en una caseta de parada de buses, en el kilómetro 28 de esa misma carretera.
Según el comisionado Roberto González Kraudy, jefe de la Policía en San Rafael del Sur, Navarrete Chavarría se declaró culpable de la muerte del pequeño desde el inicio de los interrogatorios.
El hombre aceptó ayer salir de la celda policial para hablar con los periodistas y, con tranquilidad, dijo que decidió matar a su hijo porque pensaba que de esa manera lo liberaría del sufrimiento que sentía el niño, por motivos que no supo explicar.
“Lo hice por desesperación al verlo que mucho sufría, y creí que lo mejor era matarlo. Sé que hice mal, pero ya no puedo hacer nada, y ahora ya estoy en lo que estoy y lo único que me queda es pagar por lo que hice”, dijo en tono de resignación y con voz apagada.
Navarrete Chavarría, quien trabaja como machetero, hizo su relato en completa calma y en su rostro nunca se dibujó ninguna expresión de arrepentimiento ni de dolor.
Señaló que el niño se llamaba Antonio Mendoza Téllez, porque llevaba los dos apellidos de la madre, Olivia del Carmen Mendoza Téllez; pero se encontraba en poder de su abuela paterna desde hacía seis meses, cuando Daniel decidió separarse de Olivia.
El cadáver del niño fue hallado el miércoles por otro menor de edad que iba con su mamá y un hermanito hacia una finca, cerca del kilómetro 27 de la Carretera Vieja a León, en el lugar donde Daniel Navarrete Chavarría lo había dejado botado, después de estrangularlo y propinarle varios golpes.
Sin el menor asomo de arrepentimiento, el padre del niño señaló que hacía meses que tenía intenciones de quitarle la vida a su hijo, pero por diferentes razones no lo había hecho.
La noche del martes pasado llegó a traer con engaños al pequeño, a la casa de la abuela Concepción del Socorro Chavarría Navarrete, quien reside en la comunidad Los Cedros, en el kilómetro 28 de la Carretera Vieja a León.
El hombre llegó en una bicicleta y le dijo a doña Concepción que llevaría al niño a la casa de su mamá. Cuando había recorrido cierta distancia, supuestamente el niño se le cayó de la bicicleta, al pasar por unos huecos.
Explicó que con el golpe el niño perdió el conocimiento, y en ese momento decidió asesinarlo, como había planificado.
Dijo que no utilizó ningún objeto, sólo sus manos, con las que le apretó el cuello hasta estrangularlo y después lo remató a golpes.
Decidió abandonar el cadáver en un lugar despoblado, sin ropa y a merced de los animales de rapiña.
Cuando encontraron el cadáver del niño, éste tenía destrozada la parte trasera de la cabeza, una fractura en el parietal derecho y golpes en todo el cuerpo.
Según el comisionado González Kraudy, la caída de la bicicleta no pudo haberle provocado semejantes daños, por lo que sospechan que esos golpes se los propinó su propio padre al momento de asesinarlo.
Los periodistas le preguntaron por qué no prefirió regalar a su hijo, antes que matarlo, pero no quiso responder.
Relató que después de asesinar a su hijo, regresó a la casa de su mamá y, cuando le preguntaron por el bebé, les respondió que se había quedado con su progenitora.
Se acostó en su habitación como si nada había pasado y al día siguiente se quedó dormido hasta la tarde, cuando salió a dar una vuelta.
A eso de las ocho de la noche del miércoles fue capturado por la Policía, en la caseta de una parada de buses.
“Yo ya sabía que me andaban buscando, por eso cuando me llegaron a traer me subí a la patrulla sin ofrecer resistencia, porque para qué voy a dificultar las cosas, si yo fui el que maté a mi hijo”, declaró.
La mamá del niño, Olivia del Carmen Mendoza Téllez, manifestó que se enteró de la muerte de su hijo la noche del miércoles, al regresar del Mercado Israel Lewites, donde vende agua helada.
“Él (refiriéndose a su ex marido) llegó con un primo a decirme que al niño lo habían encontrado muerto. Estaba con una cutacha, y al parecer me quería matar a mí también”, afirmó.
La Policía de San Rafael del Sur sospechaba de ella al inicio, pero luego la descartaron.
Por este caso guardan prisión el padre del menor y Concepción del Socorro Chavarría Navarrete, madre del supuesto parricida.