Edipo Rey

Luis Sánchez Sancho

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Edipo Rey


Luis Sánchez Sancho




La semana pasada dejé el relato sobre Edipo, cuando los ciudadanos de Tebas lo aclaman como héroe y lo proclaman tirano (gobernante electo), por haberlos liberado de la monstruosa Esfinge. Y para que pueda ser rey , le piden que se case con la hermosa reina viuda, Yocasta, quien es la madre biológica de Edipo, pero éste no lo sabe.

Además, Edipo ha matado a Layo, su verdadero padre, lo que también ignora. De esa manera se ha cumplido el terrible augurio que el Oráculo de Apolo transmitió a Layo, de que Edipo habría de matar a su padre y casarse con su madre.

Edipo y Yocasta vivieron felices, reinaron en Tebas durante muchos años y procrearon cuatro hijos: Eteocles y Polinices, varones, e Ismene y Antígona, mujeres.

Un día, cuando ya nadie se acordaba de Layo, una terrible plaga azota a Tebas. La mortandad es terrible. Edipo, desesperado por salvar a su pueblo, pide a su cuñado Creonte, hermano de Yocasta, que vaya a Delfos y pregunte al Oráculo de Apolo cuál es la causa de semejante desgracia y qué debe hacerse para que termine.

El Oráculo de Delfos dice a Creonte que la plaga mortal es un castigo divino porque la muerte de Layo no ha sido vengada, y que el pueblo de Tebas sólo se salvará cuando sea lavada la sangre del rey tebano asesinado y se haga justicia.

Entonces Edipo maldice al asesino de Layo —sin saber que es él mismo— y ordena que se investigue a fondo el caso y se busque por todas partes al deicida, hasta encontrarlo y castigarlo.

Tiresias, el sabio y ciego adivino de Tebas, cuya ceguera es un castigo de Atenea —la diosa de la virginidad— porque se atrevió a verla desnuda un día que ella se bañaba en una fuente, revela el terrible secreto. Al saberlo Yocasta se ahorca, horrorizada por haber cometido incesto, aunque involuntario, con su hijo. Por su parte, Edipo se arranca él mismo los ojos —porque cuando llegue al Infierno no soportaría la vergüenza de ver los rostros de su madre y su padre— y abandona la ciudad para siempre. Sólo Antígona, la menor de sus hijas, que lo adora y es un paradigma de amor filial, se compadece del infortunado padre y se marcha con él para servirle de guía y acompañante.

Edipo vaga por toda Grecia llorando por el dolor de su cruel infortunio, que no ha merecido, siempre acompañado por la fiel Antígona, hasta que llega a Atenas donde reina Teseo quien es el único de los reyes que lo recibe con amabilidad y compasión, y le brinda asilo.

En Atenas Edipo se retira a Colona, un bosquecillo en las afueras de Atenas, donde muere, por fin, en paz. Y cuenta la leyenda que al morir Edipo un deslumbrante resplandor iluminó Colona: era que la luz de la justicia y la bondad finalmente había prevalecido sobre la oscuridad del dolor, la injusticia y el mal.

Del mito de Edipo se han derivado diversas simbologías. La más conocida es la conocida como “complejo de Edipo”, que fue creada por el célebre psicoanalista austríaco de principios del siglo XX, Sigmund Freud, quien estableció la teoría de que este mito representa el hecho, contranatura pero al mismo tiempo natural, de que algunos niños desean sexualmente a la madre y consideran al padre como un odioso rival.

La trágica leyenda de Edipo fue narrada por el genial dramaturgo de la antigua Grecia, Sófocles (siglo V antes de Cristo), en su trilogía trágica: Edipo Rey, Edipo en Colona y Antígona.

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