Gracias vida

Mercedes Gordillo*

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Gracias vida


Mercedes Gordillo*




A Fernando Gordillo
Cada nuevo día demos gracias a la vida, con los ojos muy abiertos para ver sus bondades que muchos desposeídos no pueden alcanzar: alimento, salud, esperanza, sueños. A veces ellos no tienen nada para vivir, por qué o por quién vivir.

La vida, unión del alma y el cuerpo, espacio, tiempo y duración de las cosas. Actividades de los seres orgánicos, aún después de la muerte. La vida corre sin detenerse, de la luz hacia la sombra y la vejez. La vida es como un sueño que de repente se acaba.

Cortar una vida en el vientre fecundo de una madre me parece espeluznante, termina con el futuro, con designios de esperanza: arte, talento, inteligencia. No sabemos cuantos posibles genios desaparecidos antes de tiempos aportarían al desarrollo de este país y del mundo. Porque la vida no es una tómbola como dice una canción, es el destino escrito en algún lugar del universo, que se puede cambiar por libre albedrío.

Gracias vida: “Porque me diste un año nuevo en que abrí a tu luz mis ojos ciegos” escribió Fernando Gordillo, mi primo poeta, poema del último año de su vida sentado en silla de ruedas, a los 26 años, sin esperanza de vida.

Vida y milagros es el título de un libro que yo escribí, precisamente sobre una parte de mi vida. Enterrarse en vida es morir en vida, no ver más las estrellas ni la luna llena ni siquiera los crecientes y menguantes. Negarse a ver los colores, la forma de las flores. “Toda una vida estaría contigo”, dice Oswaldo Farres. “Te estaría cuidando como cuido mi vida, que la cuido por vos”. Se vive solamente una vez aquí en la tierra. La vida inspira las más bellas canciones. ¿Por qué no has de saber que te amo vida mía? Cantos de Vida y Esperanza, Rubén… Rubén…

Con un soplo divino de vida el Señor nos formó a su imagen y semejanza, nos tejió, bordó en el seno materno según un bello salmo. ¿Cómo se puede destruir tanta belleza? Donde hay vida hay amor para dar no para matar. Algo muy malo está pasando en Nicaragua, vida de agresión permanente, donde la vida cada vez vale menos en las calles, los hogares del campo y las ciudades. Horrible la situación que vivimos, leemos y vemos diariamente en noticias sangrientas, padres eliminan a sus hijos y a su mujer, igual hacen las madres. Con licencia para matar, los buseros atropellan y matan por lo menos a cinco peatones semanales. Pareciera que se ha despertado un gusto por la sangre derramada. Se descubren cadáveres en pozos, cauces, ríos, montañas. No importa la edad, sexo, religión o raza ¡Qué importa la vida!, se dice con desprecio. Corazones desviados y perversos ponen la vida en un hilo.

Admiro cada una de las siete vidas de un gato, su gracia felina para salvarse siete veces de la muerte. Gracias a la vida es la más bella canción latinoamericana compuesta por la chilena Violeta Parra, la dedicó al hombre de su vida, a sus ojos, su calle y su patio. Cantada maravillosamente por nuestra Norma Helena Gadea y Mercedes Sosa.

Por los tormentos que da la vida, sabemos que estamos vivos. La vida sigue a pesar de dolores y amores insoportables que aparecen y pasan, así va pasando la vida entre risas, llantos, gemidos y plegarias. Tu bondad Señor ha iluminado mi pobre vida, sin vos la vida no me sirve para nada. De vez en cuando hay que pedir perdón en la vida, se puede decir cantando como lo hace Daniel Santos: “Perdón vida de mi vida”.

Por motivos de espacio debo concluir estos cantos y este juego de la vida diciendo abruptamente con absoluta convicción: “Amor es el pan de la vida”, el que más mata al amor.

* La autora es escritora nicaragüense

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