- Estudios de factibilidad de un proyecto danés requieren fondos que aún no están asegurados
Johnny Cajina Guillén
La idea del proyecto de agua potable fue desempolvada por la administración edilicia del profesor Erwing de Castilla. Llevar el agua desde el Lago Cocibolca hasta Juigalpa, fue una idea futurista plasmada hace muchos lustros por el desaparecido ingeniero Tulio Martínez.
Hace 45 años el ingeniero Martínez predijo que la ciudad padecería fuertemente del problema del agua debido a su débil manto acuífero, cuenta Castilla. “A medida que la población crecía, la necesidad de agua aumentaría y su visión fue que un día Juigalpa bebería del Gran Lago”, explica.
La migración ocasionada por el conflicto bélico de los años ochenta y la concentración de diversas instituciones en Juigalpa, apresuró el cumplimiento de la cábala: desde 1990 la población aumentó demasiado y las fuentes de agua no dan abasto.
Por las limitantes topográficas, la ciudad crece hoy hacia al suroeste, sector donde se ubican las líneas de conducción de agua potable que bajan de Las Limas, una de las principales fuentes de abastecimiento que ha visto sobrepasada su producción. Hasta la fecha todos los ensayos de solución han sido infructuosos.
El embalse del río Pirre, afluente del río Mayales, fue una pésima alternativa porque durante el verano se seca.
“Hoy el agua es un elemento fundamental para el desarrollo. No tenemos posibilidades de desarrollar el turismo si no tenemos agua”, dice Castilla, administrador de una ciudad con cinco universidades y un comercio incipiente.
Según Castilla, el ineficiente servicio de agua potable y la inexistencia de una red de alcantarillado sanitario son razones suficientes que alejan a los inversionistas, perdiendo así la oportunidad de reducir los índices de desempleo.
COREANOS DIJERON SÍ
De momento, los estudios de factibilidad financiados por Dinamarca indican que el proyecto es viable. La misión es traer el agua desde la zona de Puerto Díaz, transportarla por 24 kilómetros en enormes tuberías hasta las plantas de tratamiento, para luego, impulsada por la gravedad, distribuirla desde la loma de Hato Grande.
La titánica empresa abarca la ampliación de la planta potabilizadora de agua, la renovación total de la red central de tuberías y el incremento de la red a todos los barrios nuevos, donde según cálculos de Enacal, existen unas 3 mil casas sin conexión. Asimismo, se solucionaría el problema de sed de otras ciudades importantes como Santo Tomás y Acoyapa.
El sueño cuesta 25 millones de dólares y por ahora lo que se ha logrado es la autorización del gobierno para buscar fondos en calidad de préstamo.
El Gobierno de Corea del Sur parece interesado en el proyecto. No obstante, a juicio de las autoridades todavía hay muchas barreras burocráticas que derribar. Así que habrá que esperar por lo menos dos años para que este sueño se materialice.