Douglas Carcache
Roman, Times, serif»>Nada personal
Ese cuento ya no vale
Douglas Carcache
Está bien que uno quiera al país en que nace, que se identifique con él y lo defienda para que progrese, por eso que llamamos patriotismo o nacionalismo, pero tampoco significa que uno deba aceptar y apoyar lo malo que ocurre en el país, sólo porque es de nuestra Patria.
En la encuesta de opinión sobre el boxeador nicaragüense Ricardo Mayorga, que LA PRENSA le encargó a la empresa M&R Consultores antes de la pelea, vi cómo seis de cada diez entrevistados querían ver ganar a Mayorga, a pesar de que siete de cada diez reconocían que este peleador les parecía desagradable, les caía mal, como solemos decir los nicas.
Cuando le preguntaron a los encuestados por qué deseaban que ganara Mayorga si este era un tipo antipático para la mayoría, respondieron con una justificación gastada por el tiempo: “Es que es nicaragüense y por tanto hay que apoyarlo…”
Esa actitud nacionalista quizás podría ser justificable cuando el apoyo es para una persona representativa de la sociedad nacional, a la que uno aplaude, gane o pierda, porque exalta valores compartidos o aceptados por la mayoría del país.
Mayorga es nicaragüense, pero su comportamiento público ha sido más negativo que positivo y ha levantando como estandarte la vulgaridad y la agresividad, lo que le descalifica como representante de la comunidad nacional, ya que no creo que la mayoría de las personas de este país quieran ser así o comportarse así, aún con las fallas que cada ser humano tiene.
Creo que apoyar a Mayorga por simple actitud nacionalista, como si fuera «un nica representativo», es rebajar nuestra estima y dar a entender que para ser buen nica da lo mismo actuar con decencia que con indecencia. Hoy le acusan de violador y un mes después lo ven como héroe, aunque al día siguiente vuelva a ser enjuiciado o se vea envuelto en otro escándalo público.
Una actitud nacionalista mecánica nos puede volver personas borregas, sin criterio propio, con una bandera como venda en los ojos; y lo que hoy hacemos por un deportista lo podemos repetir cada cinco años en las elecciones presidenciales, eligiendo a candidatos con antecedentes malos pero que a nuestro “criterio” son “representativos” del partido que apoyamos o del poblado en que vivimos.
Sólo tres de cada diez nicaragüenses entrevistados querían ver ganar al puertorriqueño Tito Trinidad, porque a Mayorga lo consideran “una vergüenza” para el país. Había otros, según la encuesta, que también lo consideran así, pero dijeron que lo apoyaban porque es nica, tal vez temiendo que les llamaran “mata mamas”.
Decir que voy a este boxeador porque es nica, o que voy a votar por un candidato porque es del partido al que perteneció mi padre y mi abuelo, o del partido que una vez defendió los “intereses” de mi comunidad, es un cuento que ya no vale para un país que quiere superar su atraso. Nicaragua necesita personas con más criterio propio.