Oportunidad desperdiciada

Eduardo Enríquez

Un debate no es un debate si no hay bochinche. Eso es válido aquí y en cualquier parte. Como un boxeador —para estar a tono con la pelea de hoy— el candidato debe esforzarse por darle al contrincante donde le duela, y un buen recurso es ridiculizarlo por su pasado, su falta de experiencia, de eficiencia u honestidad, y dejarlo callado presentándole las pruebas.

Eso le gana puntos a los candidatos, hace que sus barras se animen y den la sensación de que están obteniendo un gran apoyo.

Pero como todo, hasta en un debate, el bochinche, la ironía, las “chifletas” y los golpes bajos deben ser dosificados.

Igual que en el boxeo, un candidato que no ofrece una variedad de técnicas es rápidamente descifrado y puede salir noqueado o descalificado de la competencia.

A mí me parece que los candidatos a la Alcaldía de Managua —y los candidatos en general— están perdiendo una gran oportunidad al limitarse a ridiculizar al contrincante y responder con vaguedades.

Es además un menosprecio a la ciudadanía pensar que con poner muchos rótulos y no decir mucho más que lo suficiente para hacer al otro quedar en ridículo se puede ganar una elección. Lo triste es que se puede, pero en realidad se está haciendo un flaco favor a la construcción de una ciudadanía informada y responsable.

Sería interesante —y los votantes lo notarían— si estos candidatos llegaran a los debates con planes específicos sobre cómo resolver los problemas que aquejan a la ciudadanía de su municipio. Pero no sólo hacer castillos en el aire, que también es relativamente fácil, sino, explicar cómo, con el presupuesto de la municipalidad, se van a hacer esos proyectos.

Y si el presupuesto no es suficiente, entonces explicar qué hacer para que la alcaldía pueda disponer de más recursos.

A mí no me cabe la menor duda de que si un candidato realiza una exposición como esa, captaría el interés de los votantes. Claro, eso requiere mucha investigación, mucha conversación con los sectores afectados, y mucha organización.

Aquí, sin embargo, da la impresión de que los candidatos se preocupan por sus “spots” publicitarios, por sus letreros en la calle, o peor aún, sus pintas, por hacer un poco de bulla y por aparecer en los medios de comunicación. Si lo que dicen no tiene sustancia parece tenerlos sin cuidado.

Mucho tiene que ver nuestra falta de conciencia ciudadana. Al final, de todas maneras salimos a votar y alguien gana. A veces tenemos suerte y el candidato nos sale un buen funcionario, pero a veces, en la mayoría de los casos, no.

Pero volvemos a la eterna pregunta de la gallina o el huevo. ¿Va a crecer la responsabilidad ciudadana hasta que la comencemos a exigir o hasta que venga un candidato que la fomente?

Los candidatos tienen la oportunidad de fomentarla en estas elecciones. Si alguno vale la pena, que lo haga.

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