Víctor J. Yrigoyen Laguna
Como nicaragüense me siento avergonzado cuando la gente dice: “Los nicas son los más bacanaleros y borrachos de Centroamérica” (esto lo dicen en Miami). El alcohol es una desgracia, destruye a la sociedad, hace informales a las personas, causa la mayoría de accidentes y muertes. Como negocio con el alcohol se puede llegar a construir un emporio, pero en la sociedad es muerte y desintegración. Así lo vemos en los diarios, sobre todo en la sección de sucesos.
Apelo al Gobierno de la Nueva Era para que regule el consumo de alcohol (ley seca). Aprendamos de El Salvador Costa Rica, Guatemala, etc. que ya tienen una ley para regular el alcohol, alcoholímetros, etc. Además, felicito a las empresas que no venden licor después de ciertas horas.
Estudiante en la FIU, Miami