Zonas Francas: mucho camino por recorrer

Valeria Ramírez V.

“Es mi convicción más profunda que el comercio conduce al desarrollo, el desarrollo conduce a la democracia y la democracia conduce a mejores derechos humanos”.

(Pierre Pettigrew, Ministro de Comercio canadiense)

Las zonas francas se desarrollaron en Europa a finales de la Edad Media, sin embargo logran su apogeo en todo el mundo hasta en el siglo XX, dentro de la lógica de expansión del capital y aprovechamiento de la mano de obra barata.

A pesar de la crisis que sufrió el país en los años ochenta, que ensombreció los intentos de cualquier tipo de reactivación económica, las administraciones públicas se han encargado de apuntalar el desarrollo de las Zonas Francas en nuestro país creando un gran impacto en la generación de empleos directos e indirectos, acumulación de divisas, atracción de inversión extranjera y nacional e innovación tecnológica para la producción; efectos que incentivan la construcción de más Zonas Francas que equivale a más empleos.

La promoción de las Zonas Francas como mecanismo de desarrollo, a través del incremento de las exportaciones aprovechando los beneficios de acuerdos comerciales y la integración económica internacional, ha sido declarados por ley de interés nacional. Sin embargo, no es sino hasta finales de la década de los noventa que la economía nicaragüense mostró una estabilidad que resultara atractiva para los inversionistas. Los problemas políticos y económicos de los gobiernos anteriores influyeron negativamente en esta vía de desarrollo, limitaron el interés de los inversionistas extranjeros y destrozaron las expectativas de los empresarios nacionales.

Afortunadamente ese panorama desolador sufrió un cambio radical. Así, para el año 2003 la economía alcanzó un ritmo de crecimiento sostenible y este año las proyecciones futuras son más alentadoras aún, gracias a que el Gobierno de Nicaragua se ha preocupado por fortalecer las oportunidades de desarrollo de las empresas; y es en ese contexto que las Zonas Francas se están extendiendo a todo el territorio nacional, fortaleciendo el sector productivo para facilitar el desarrollo económico.

Los capitales extranjeros, antes recelosos, están llegando cada vez con mayor fuerza. El establecimiento en Nicaragua de Zonas Francas ha constituido un nuevo paso en la política de apertura al capital extranjero, en el marco de las reformas económicas que están llevando a cabo. Las Zonas Francas ofrecen nuevas oportunidades para los inversionistas nacionales y extranjeros, representan una puerta abierta de amplias dimensiones para el desarrollo empresarial e industrial, con ellas se fomenta la competitividad y se generan los empleos que el país necesita, que en definitiva es bienestar para nuestra nación.

Hoy por hoy no hay empresa extranjera que resista las bondades y beneficios que ofrece el Gobierno de Nicaragua, ya no hay guerra que obstaculice la inversión, y el clima de negocios, diferente al de las décadas pasadas, brinda una calurosa acogida al capital. Sin embargo, todavía falta mucho camino por recorrer.

La autora es arquitecta

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