La Regiones Autónomas y el desarrollo local

Roberto José Moreno García

El desarrollo local tiene como objetivo fundamental mejorar la calidad de vida de las personas que habitan en un territorio determinado. La estrategia para lograr este desarrollo debe estar orientada esencialmente a la ejecución de iniciativas que mejoren la condición económica del territorio, y a la vez promuevan un desarrollo humano y social que incluya la participación de todos los actores de la sociedad civil y del tejido socioeconómico local, como condición indispensable para que ese desarrollo propuesto se pueda sostener.

Debemos convertirlo en un instrumento de concertación que permita a las y los actores locales, diseñar y efectuar estrategias sostenibles de desarrollo, movilizar el potencial propio del territorio y los puntos fuertes del entorno local para mejorar la calidad de vida de los y las que habitan en él. Las localidades de la Costa Caribe se encuentran muchas veces aisladas geográficamente de los principales canales de información. Esto dificulta la disponibilidad de recursos humanos capacitados y el acceso a conocimientos e información especializada, requisitos fundamentales para impulsar el desarrollo.

Cada entorno local posee su propia realidad y características, por lo que no es lo mismo hablar de la región del Pacífico que del Atlántico; así de igual manera existen diferencias entre la Región Autónoma del Sur y la del Norte, entre sus municipios, como en los territorios y comunidades. Nos encontramos con el mismo grado de dificultad, al viajar del Cabo Gracias a Dios a Puerto Cabezas, que de Nueva Guinea a Bluefields, sin embargo de todas estas diferencias y de la implementación de un proceso de desarrollo en los mismos obtenemos experiencias buenas y malas que nos sirven como aprendizaje para la ejecución del desarrollo que demandan nuestras municipalidades.

El territorio es un área de trabajo en la estrategia del desarrollo local que debe ser visto como un todo, no sólo como un espacio físico, es una realidad dinámica. Esto nos obliga a buscar un equilibrio en su desarrollo, procurando no generar o ahondar las desigualdades en el mismo. Es importante promover una interacción entre los sectores urbanos y rurales para buscar la eficacia del proceso de desarrollo mediante la organización del territorio y la descentralización de su estructura de gobierno. Éste es el verdadero desafío que enfrenta la Costa Caribe y el mismo no se resuelve con la creación de nuevas estructuras de gobierno o con la conformación de un nuevo departamento. Las necesidades, demandas y derechos de las y los costeños, no se resuelven con la conformación de gobiernos regionales o consejos regionales, me atrevería afirmar que son un freno al desarrollo que se desea alcanzar para la Costa Caribe nicaragüense.

La experiencia que se ha vivido indica que el éxito o fracaso de cualquier estrategia de desarrollo local depende substancialmente del liderazgo individual en el gobierno local. El liderazgo debe ser capaz de pensar en el futuro, pero actuando para el presente, trascendiendo los límites y la visión de un liderazgo de un período electoral.

El autor es director ejecutivo de Amuracan

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