Inversión perdida

Douglas Carcache

Es difícil saber cuántos negocios pierde Nicaragua por el dinero que se fuga hacia las manos de los “coyotes” o traficantes de personas que engañan a gente pobre diciéndoles que las llevarán indocumentadas a Estados Unidos por vías seguras, cuando en realidad las exponen a vejámenes y a la muerte.

La ilusión de ganar un salario mejor hace que muchas personas caigan en la trampa y arriesguen todo, incluso la vida, para emigrar ilegal a Estados Unidos, en vez de utilizar ese dinero, que pagan a los “coyotes”, en negocios pequeños que podrían ayudarles a mejorar sus economías sin salir del país.

Silvia Mercedes Reyes, una mujer de 40 años, de León, viajó indocumentada de Nicaragua a Estados Unidos y padeció hambre y sed y casi muere en el desierto en Arizona. Vio morir y vio cómo violaron a una mujer.

Sus familiares en Estados Unidos pagaron más de cuatro mil dólares a los “coyotes” para que la llevaran y éstos la dejaron abandonada en el vagón de un tren, después de cruzar el desierto.

Las autoridades estadounidenses la deportaron y ahora en Nicaragua sigue con el mismo negocio de antes, preparar comida para vender por las noches en su barrio. Los “coyotes”, en cambio, se ganaron cuatro mil dólares más.

¿Por qué esta señora no pensó en invertir ese dinero para mejorar las condiciones y la oferta de su negocio? Si sus parientes en Estados Unidos querían ayudarla, podían darle a ella los cuatro mil dólares antes que a los “coyotes”. Pudieron dárselos de una vez para que los invirtiera o enviarle 200 dólares por mes, porque de esta forma le habrían garantizado 20 meses de subsistencia, más de año y medio.

Si ella ha logrado quedarse en Estados Unidos le habría mandado a sus hijos y a su marido entre 100 y 200 dólares por mes, porque los gastos allá son tan altos como los ingresos.

Si hubiera mejorado el negocio en Nicaragua quizás ganaría dos mil o cuatro mil córdobas por mes, entre 100 y 250 dólares; trabajando duro, claro, aunque menos que en Estados Unidos y sin la tensión de ser indocumentada.

¿Cuántas personas pasan lo mismo que Silvia Mercedes? Es difícil saber. Algunas ni siquiera llegan a México porque les roban todo y las abandonan los “coyotes”. Este año más de 300 nicaragüenses han sido deportados de Estados Unidos y eso indica que también perdieron los miles de dólares que pagaron, ellos o sus parientes, por ir a buscar el salario que anhelan en Nicaragua.

Creo que el Gobierno nicaragüense debería organizar un programa de asesoría para personas que reciben remesas familiares del exterior y enseñarles a invertir mejor ese dinero porque, si se convierten sólo en “carga” de sus familiares, tarde o temprano buscarán cómo emigrar con todos los riesgos que eso significa, incluso para el país que pierde un capital que podría ser inversión antes que alimento de “coyotes”.

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