Managua: capital de un paraíso turístico en desarrollo

Ian Joseph Morton

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Managua: capital de un paraíso turístico en desarrollo


Ian Joseph Morton




Todos los que conocemos Nicaragua —desde los que han residido aquí por más de sesenta años hasta el visitante que acaba de llegar por avión— sin duda han visto la publicidad que expresa que Nicaragua es un verdadero paraíso turístico. A diario escuchamos sobre la creación de un sinnúmero de nuevos proyectos turísticos: kayaks, canopy tours, caminatas, hospedajes, etc.

Las estadísticas reflejan el crecimiento en la industria turística. El turismo generó un ingreso de 151 millones de dólares en 2003 y entre 2003 y 2004 el volumen de turistas llegados en el período de enero a abril incrementó por 19 por ciento.

Durante mi estadía en Nicaragua he hablado a menudo con turistas recién llegados al país, quienes en general confiesan estar muy impresionados con la experiencia turística. Sin embargo, cuando pregunto sobre la experiencia en Managua, nueve de diez me responden que no saben nada de Managua o que sólo estuvieron en la terminal del aeropuerto o buses, se hospedaron en un hotel y a la mañana siguiente partieron a su destino turístico.

Según los resultados de una reciente encuesta elaborada por el Aeropuerto Internacional de Managua, sobre las experiencias de turistas extranjeros en Nicaragua, sólo el siete por ciento de ellos se habían quedado en Managua por más de una noche. Éstas son estadísticas preocupantes. ¿Pero qué significa esto para el país?

Primeramente, debemos considerar las consecuencias del desinterés por visitar Managua.

De acuerdo con el libro Socioeconomics of developing countries (La economía social de los países en desarrollo) escrito por Paul Stepson, un indicador del desarrollo económico es la proporción de la población que trabaja en el sector terciario que incluye servicios turísticos (primer sector, agricultura y el segundo, la industria manufacturera).

El 25 por ciento de la población nacional vive en Managua, lo cual indica que si no se aprovecha el turismo local en esta ciudad se estaría malgastando una fuente potencial de desarrollo.

El reporte de Bruntland, publicado por la Comisión Mundial del Medio Ambiente y Desarrollo en Bruselas, define la sostenibilidad económica de una estrategia nacional de turismo como la habilidad, en largo plazo, de generar ingresos necesarios para la comunidad; que sean apropiados para ésta al compararlos con la inversión y el esfuerzo realizado y los inconvenientes sufridos. En el caso de Nicaragua, Managua, con su alto porcentaje de la población nacional, debería participar mucho más en el desarrollo de las rutas turísticas para optimizar el ingreso para todos los sectores de la comunidad.

Segundo. ¿Qué provoca la falta de interés turístico en Managua, o más bien, qué le hace falta a la capital? La controversial Ley 306 de Incentivos para la Industria Turística exige que en cada área de infraestructura turística, la inversión mínima para permitir a alguien recibir exención de impuestos en Managua es el doble que en el resto del país. Si existiera una adecuada aplicación de la ley, me parece ilógico que para una ciudad que contiene un alto porcentaje de la población nacional, pero una baja cuota de actividad turística sería en efecto dos veces más difícil atraer inversión turística.

Hungría, por ejemplo, en un intento de incrementar la cantidad de turistas que visitan la capital Budapest, ha implementado una serie de programas orientados a capitalizar la importancia histórica de la ciudad. Es importante observar que estos programas no están basados en mostrar una arquitectura o de grandes museos, sino que simplemente brindan a los visitantes la información necesaria para que puedan hacer una conexión entre lo que ven y el contenido histórico de los mismos. Cifras iniciales indican que este proyecto ha sido exitoso.

Por otro lado, ciertas encuestas realizadas en Europa por la Asociación Europea de Agencias Turísticas han revelado un fenómeno creciente: los turistas culturales ya menos les atraen las ciudades famosas como París y Roma, ya que buscan algo más exótico. Por ello creo que con un poco de dinamismo no sería difícil imaginar que Managua —al igual que el resto del país— podría ofrecer riquezas de una historia, una cultura, y un medio ambiente “exótico” igual al de Hungría, en especial cuando se considere el acceso fácil en avión que Managua ostenta.

De hecho, un documento oficial de la Unión Europea subraya los roles fundamentales que desempeñarán los recursos históricos y culturales —además de los naturales— en el desarrollo de “un turismo sostenible” en países en vía de desarrollo.

La próxima vez que pase por Tiscapa o el Malecón de Managua piense también en las ciudades que han experimentado gran éxito turístico: París, Nueva York, Buenos Aires. ¿Cuántas de ellas cree que ofrecen lagunas a la vista, un inmenso lago tropical rodeado por montañas y todo con la vista de volcanes con formas cónicas? Luego piense en la viveza que en Managua cada rincón representa la historia reciente y fascinante. ¿Cómo entonces, después de todo esto, la capital no sería una parte significativa de nuestra industria turística?

* El autor es profesor en la Universidad Centroamericana, Managua

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