El PLC es y será arnoldista

Eduardo Enríquez

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El PLC es y será arnoldista


Eduardo Enríquez




El título de esta columna parece venir de un ferviente arnoldista, pero en realidad pretende encabezar un análisis de la situación del Partido Liberal Constitucionalista (PLC).

Este tema de las predicciones es traicionero, pero debido a que constantemente escucho a la gente decir que el PLC “es la única opción democrática”, o que es “él único capaz de derrotar al Frente Sandinista” o que “se puede renovar desde adentro”, pensé que podría arriesgarme, y tal vez se genera un debate interesante.

Primero, ese partido no era nada en 1989. Nadie puede negar que quien desempolvó sus siglas fue Arnoldo Alemán, y quien lo vigorizó fue él mismo desde la Alcaldía de Managua y luego desde la Presidencia.

Por eso creo que el PLC es “liberal” como podría ser socialcristiano o socialdemócrata o conservador. Detrás de ese partido no hay una ideología real. Si examinamos el comportamiento de sus más connotados miembros, es cualquier cosa menos liberal.

Otra prueba de ello es que el único punto de agenda de ese partido ha sido —desde hace dos años— la libertad de Arnoldo Alemán. Ellos no tienen una posición sobre el Cafta, la Educación, la Salud, el desarrollo del turismo, el impulso de la maquila o lo que sea, si antes no pasa por la libertad de Alemán.

Esto demuestra que lo que sí tiene ese partido es un inmenso culto a la personalidad del “líder”. Y no es de sorprenderse, porque todos los directivos del PLC, desde el CEN hasta la última directiva de barrio, tienen un compromiso con Alemán o algún “favorcito” qué agradecerle.

Claro, Alemán compró la mayoría de esas conciencias con el erario.

¿Entonces, cómo se puede pensar en una renovación del partido cuando eso en realidad significaría desmontarlo y volverlo a hacer? ¿Cómo se puede pensar en que alguien de la estructura organizacional permanecerá en ella por “liberal” cuando de eso es de lo que menos tiene?

Es cierto que ha sido la maquinaria que aglutinó los votos para derrotar dos veces al sandinismo en elecciones presidenciales, pero no porque representara una ideología que se identificara con la mayoría de los nicaragüenses, sino porque hasta hace poco se pensaba que era mejor el PLC que el sandinismo. Pero ahora que se sabe que el PLC y el sandinismo tienen una relación simbiótica en perjuicio de los intereses de Nicaragua, hay que detenerse y pensar un poquito.

Es de políticos oportunistas pensar que se pueden montar fácilmente en la maquinaria arnoldista para ganar una elección, pero eso a nosotros no nos va a solucionar nada. ¡Hombre, si ya lo estamos viendo ese resultado con la presidencia de don Enrique!

El PLC va a ser siempre arnoldista. Los que se llaman verdaderos liberales o “demócratas” tienen que buscar qué hacer o decidir que van a servir al arnoldismo.

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