Arlen Pérez
Los maestros de la Escuela de Educación Especial Melania Morales, aprendieron el lenguaje de los sordos para poder hacer lo que más les apasiona: enseñar a los niños.
Miriam Morerira, de 39 años, lleva 19 años enseñando en el Melania Morales, ella inicialmente impartía clases de la forma tradicional, pero luego tuvo que aprender a enseñar sin palabras.
“Me ha gustado aprender un idioma nuevo, porque ellos son parte de la sociedad nicaragüense. Aprender su idioma me permite interactuar con ellos, y a ellos aprender también, porque de una u otra manera ellos han sido desplazados por la sociedad y el Estado que no se preocupa por darles expectativas reales y verdaderas en comparación a otros países”, expresó Moreira.
Manifestó que para enseñar en el Melania formó equipo con Michelle Méndez, de 30 años, que le ayuda cuando tiene dificultades con el lenguaje de señas. Juntas imparten la clase a un grupo de 14 alumnos.
En esta escuela la cantidad máxima de alumnos por aula es de 15, debido a las características de los niños.
“Cuando entré a este centro todo era con el método oral, pero ya tenemos cinco o seis años de trabajar con el lenguaje de señas, porque vimos las necesidades de comunicación; con el tiempoconsideramos que tenían derecho a un nivel de comunicación más amplio para poder entenderlos y darnos a entender aún mejor”, explicó Moreira.
PROBLEMAS SILENCIOSOS
A la hora de recreo los niños del Melania salen a conversar, a comer y a jugar en las instalaciones de la escuela, la cancha de baloncesto es una de las atracciones del lugar.
Aunque aparentemente el Melania parece no requerir ayuda, enfrenta problemas como la carencia de buses para hacer recorridos.
Únicamente cuenta con un bus para los más de mil estudiantes que atienden en dos turnos, los maestros aseguraron que probablemente esa es la mayor necesidad del centro.
La escuela se sitúa en el barrio San Judas, de Managua.