Freddy Potoy Rosales
Roman, Times, serif»>Mi punto de vista
Mercado de línea fija
Freddy Potoy Rosales
MADRID, ESPAÑA.— Nicaragua, desde el punto de vista de la liberalización y privatización de las telecomunicaciones, anda razonablemente bien porque ha dado pasos muy importantes que la ubican en una mejor situación frente a otros países que aún están en discusiones, como Costa Rica, al que en el reciente Tratado de Libre Comercio (TLC) que firmó República Dominicana, Centroamérica y Estados Unidos, le formularon varias recomendaciones para que las telecomunicaciones avancen.
En la investigación académica que realizo sobre las Telecomunicaciones en los Tratados de Libre Comercio (TLC) entre Estados Unidos y algunos países de América Latina, es importante ver cómo desde el Tratado de Libre Comercio de América del Norte, firmado simultáneamente el 17 de diciembre de 1992 en las ciudades de México, Ottawa y Washington, pasando por el TLC entre Estados Unidos y Chile firmado el 6 de junio del 2003, hasta llegar al Cafta el 5 de agosto del 2004, las Telecomunicaciones, el Derecho de Propiedad Intelectual y el Comercio Electrónico son temas importantes. Claro, todo esto tiene al menos tres elementos motivadores muy importantes para Estados Unidos que los denomino fundamentos geopolíticos, económicos y tecnológicos, aspectos que no abordaré ahora.
En Nicaragua el desarrollo de las telecomunicaciones está en poder de compañías internacionales como América Móvil y Telefónica, y el Instituto Nicaragüense de Telecomunicaciones y Correos (Telcor) debe actualizar gran parte de su marco regulatorio porque el escenario no el mismo y su naturaleza como ente regulador es que las leyes se cumplan y ponderar un equilibrio razonable entre los clientes y los operadores. Telcor tendría que dar a conocer cómo marcha el asunto del Fondo de Inversión en Telecomunicaciones (FITEL) y cómo va la apertura del mercado de línea fija que antes estaba en poder del monopolio estatal Enitel y ahora le pertenece a América Móvil. Se estima que Telcor habría culminado el modelo para la liberalización de este sector y en agosto pasado se publicaría, no obstante, son temas que merecen la pena retomarlos.
El FITEL es un plan estratégico del Gobierno de Nicaragua que persigue eliminar paulatinamente la disparidad entre las áreas urbanas y rurales en aspectos relacionados al acceso a los servicios de telecomunicaciones, con especial énfasis a los servicios de telefonía pública y acceso a Internet. Por eso Telcor ha impulsado la creación del FITEL como un instrumento que permita reducir la brecha digital existente en el país, a través de financiamiento de proyectos de telecomunicaciones en zonas rurales de altos costos y de baja rentabilidad económica que no ofrecen incentivos para atraer la inversión privada.
El Gobierno no tiene recursos fiscales para impulsar la expansión de los servicios de telecomunicaciones en zonas rurales y debido a los débiles indicadores de institucionalidad y de dificultad para emprender negocios, se considera que el FITEL es el mecanismo más efectivo que Telcor debe utilizar para implementar la estrategia de desarrollo de las telecomunicaciones rurales y de Internet en Nicaragua. Así que Telcor está frente a dos grandes retos en este momento: el FITEL y la apertura a la competencia del mercado de línea fija en poder de un operador dominante.