- Este empresario de larga trayectoria considera que para hacer rentable la agricultura debe trabajarse bajo un concepto empresarial, una práctica aprendida por la experiencia adquirida en los negocios de café en la familia Baltodano a la que orgullosamente pertenece
Gabriel Sánchez Campbell
Desde hace varios años Duilio Baltodano es el Presidente de la Empresa Cisa Agro, un emporio nacional en lo que a insumos agrícolas se refiere. Esta posición le ha permitido impulsar varios proyectos agropecuarios en las fincas de su familia, en los cuales ha tenido resultados muy satisfactorios por la rentabilidad que ha alcanzado gracias a la organización y planificación que ha hecho, dice.
Principalmente se ha caracterizado por mantener y hacer crecer con éxito durante varias décadas este negocio familiar, uno de los más importantes en su rama en el país.
Se involucró en la producción porcina a principios de la década de 1990, cuando recuperó la finca El Zapotal, ubicada en Tipitapa, la cual en la década anterior fue confiscada por el gobierno de turno. Pero su interés ha estado orientado más en la producción de café y ahora en el ganado bovino.
En las áreas agropecuarias en las que se ha metido para hacer negocios le ha ido bien, porque considera que para involucrarse en cualquier actividad, todo debe verse desde la óptica empresarial. Considera que las empresas tienen que verse como una inversión hecha a través de los ahorros. Con una visión a largo plazo, con un planeamiento de mejoría en cada año en términos de costos, productividad, eficiencia, sistemas administrativos e inversión. Así como se maneja una industria o un banco.
Cree que hay que cambiar la mentalidad de muchos de los agricultores para tener mejores resultados y hacer cosas tan sencillas como sembrar el pasto y demás alimentos de los animales de manera tecnificada, para obtener mejores resultados.
En concreto, hay que trabajar mucho para mantenerse en un sector que, según algunas estimaciones, tiene una producción que supera los cinco millones de dólares anuales.
¿Qué ha pasado en los últimos años en el sector porcino?
Bueno, la década de los noventa la veo como el momento en el que el sector quedó en desventaja para crecer, por diferentes problemas estructurales. Desde la desprotección que se le dejó a la industria por la apertura comercial, hasta los problemas causados por la falta de un mercado.
¿Qué fue lo que específicamente pasó?
Por diferentes razones quedamos desprotegidos. El arancel de importación se mantiene en 15 por ciento, pero dados los subsidios que otras economías le dan al sector en sus países, a la hora que el producto ingresa al mercado en cantidades, la industria local no puede competir con esos precios, que son menores. El producto importado es más barato y se le permite la entrada. Esto hace que el mercado local prefiera este producto que el nuestro.
¿Pero los nicaragüenses comen carne de cerdo local?
Hay un problema con el consumidor y la producción local. El cliente dice que le gusta la carne de cerdo, pero tiene una aversión por el tema higiénico porque cree que al consumir el producto local puede tener problemas de salud y ese criterio nosotros también lo compartimos. Para cambiar ese pensamiento hay que invertir, pero además de eso hay que tomar en cuenta que si le presentas una carne americana a un precio más barato, el consumidor la comprará y ahí no podés competir.
¿Cree que esa es una de las razones por las cuales la industria no ha crecido?
Sí. Eso pasó en los noventa, la industria no es que no haya crecido porque no se quería invertir en el sector, algunos vimos la oportunidad y lo hicimos, pero hemos visto que no hay mercado ni una estructura adecuada para seguir creciendo. Había, hubo y hay más oportunidades para invertir en el sector del café, el ganado, arroz y maní que en el porcino.
¿Qué puede hacerse en el mediano o largo o plazo para mejorar esto?
No hay mucho que hacer si se aprueba el DR-Cafta, ya que los aranceles de importación desaparecerán en 15 años. Esto provoca un deterioro paulatino para el sector, porque los contingentes se aumentarán y el impuesto se reducirá. Si los americanos reducen sus subsidios a la industria de su país podría haber una oportunidad interesante, pero eso no lo sabemos aún.
¿Cuál es la oportunidad que le queda al porcicultor interno?
Siempre habrá una oportunidad local, de un tamaño mediano, pero hay que recordar que el sector tiene problemas estructurales fuertes como la carencia de un matadero fuerte.
Quiere decir que si se quiere desarrollar esto como un cluster hay que crear un sector industrial, comercializador y exportador fuerte para tener éxito. Para tener éxito se pueden hacer alianzas acuerdos con otros sectores que trabajan cerca de la industria como mataderos, banca, exportadores.
¿Cuáles son los problemas y variables que afectan la estructura del sector porcino de Nicaragua?
Una de las variables es la alimentación. El cerdo necesita cereales como maíz y sorgo, y con éstos Nicaragua tiene disyuntivas políticas con los subsidios.
Creo que algunas alternativas sería producir maíz blanco y buscar una adecuación arancelaria en el sector agropecuario; para resolver el tema de los subsidios. Si no existe eso, donde haya producción americana subsidiada no se podrá competir.
Lo otro es que el productor debe comprender que está globalizándose y que necesita invertir. Hay cosas que nosotros podemos hacer y que no las hacemos. Con las que no podemos hacer nada para mejorar nuestra situación habría que dejarlas de hacer para hacer las que sí podemos hacer.
¿Cree que la aprobación del DR-Cafta es el fin de la industria porcina en Nicaragua?
Bueno, te diría que yo en lo particular me siento tranquilo porque tengo una inversión baja. Estaría sumamente preocupado con una inversión de 10 mil marranas, creo que no dormiría.
Habría que analizar con mayor detenimiento lo que pasó en otros países como México, sé que muchos pequeños productores quebraron y los grandes se aliaron con grandes industriales de Estados Unidos. En estos procesos hay ganadores y perdedores, en este caso, como en Nicaragua, no hay una producción tecnificada por diferentes razones, al final de cuentas no hay. Es una industria donde hay que invertir muchas cosas como un matadero.
¿Por qué cree que no hay inversión?
Por la estructura. El Gobierno ha dejado desprotegido al sector. Es una cuestión de voluntad política, no hubo ni hay protección, se pidió, pero en la negociación del DR-Cafta, ellos estuvieron conscientes de eso y no lo hicieron.
¿Qué pidieron?
Protección, a como lo hizo Costa Rica.
¿Y qué tan fuerte es el sector?
Ummm… ni siquiera hay cifras oficiales de esta producción a como la carne bovina. Hay una cantidad de pequeños productores, pero son artesanales y de patio. Éstos no serán afectados claro está por cosas como una apertura comercial porque esa producción la sacan para el autoconsumo, para las fritangas, en cambio desde la parte industrial se tiene que hablar de exportaciones industriales, del rendimiento, de un mercado, pero no tenemos casi nada.
¿Hay futuro para el sector?
El análisis que todo el mundo ha hecho de esta actividad es que no es muy rentable.
El asunto es que no tiene la estructura adecuada para una inversión alta que pueda ser rentable. Ahora bien la integración puede ser una opción. También la creación de un matadero, comercialización para el mercado local, puede ser una visión correcta, porque integrás la cadena, podría tener sentido.
¿Recomendaría invertir en el sector?
A un amigo mío yo no le recomendaría invertir en porcicultura en Nicaragua.
Si no lo hago yo porqué recomendarlo. En lo que sí podría recomendar por ejemplo es en la producción de carne bovina, que es rentable. Por lo menos no recomendaría hacer una inversión en el sector porcino con más de 250 marranas, porque a veces no hay ni compradores. No es que el cerdo sea malo, sino porque entró el contingente y el mercado está abastecido con un producto más barato.
EL CLIMA DE NEGOCIOS EN NICARAGUA
¿Cómo está el clima de negocios en Nicaragua ahora?
Comparado con el principio de los años de 1990 es mucho mejor hoy. Hay confianza, hay más liquidez en el sistema financiero, hay menos temor que en el futuro le quiten las fincas a uno; a como antes. Eso da un factor de seguridad importantísimo.
¿Y en el sector agropecuario cómo cree que está?
Bueno faltan carreteras y caminos. Eso es algo vital. Nicaragua por ejemplo tiene una gran ventaja para entrar a competir con café de especialidades pero hay un cuello de botella, porque sacar este producto de algunos lugares se tarda mucho tiempo, más de lo que los estándares internacionales piden para este grano. Sólo para la producción de café hay muchas ventajas porque secamos al sol, la mano de obra es mejor por la vocación agropecuaria, hay tierras fértiles y un sinnúmero de cosas que pueden usarse a favor. Con sólo mejorar el camino, se puede mejorar.
¿Qué otra cosa se puede hacer para el sector agropecuario?
El crédito hay que mejorarlo, es un problema en el que Nicaragua ha sido deficitaria. También hay una percepción que la producción es deficitaria y poco rentable. Eso tiene que cambiarse, por ejemplo si uno ve productos como la caña, maní, y arroz, desde que la estructura del sector se volvió rentable los bancos están financiando. La rentabilidad se puede lograr en otros sectores agrícolas si se hacen las cosas bien.
¿Cómo se cree que se puede mejorar esta situación del crédito?
Por alianzas. En Nicaragua el exportador financia, los distribuidores financian también, entonces creo que la banca podría darle un crédito fuerte a una alianza entre productores, exportadores y bancos, de forma que el riesgo sea compartido. Así el productor hasta se ve beneficiado porque recibe mejores consejos de producción, de cómo aplicar mejor el producto, cómo trabajar mejor la finca, cómo implementar liderazgo social ambiental y una serie de cosas más que ayudarían realmente a mejorar todo.
¿Cree que esto puede hacerse a mediano plazo?
Las alianzas ya se están haciendo. Lo que hay que hacer ahora es manejar mejor la producción. Hay que mejorar la visión empresarial de los productores, éstos deben entender que tienen que manejar bien sus costos, tener centros de análisis. Creo que el ser rentable y eficiente en el sector agropecuario se puede, hay oportunidad pero se debe aprovechar los recursos que se tienen.