- Denunciante dice que su esposa no fue bien atendida
Carlos Martínez Morán
Médicos del Hospital Bertha Calderón son señalados de ser los responsables de la muerte de un niño que sólo vivió unos minutos después de nacido, porque supuestamente a la madre no le brindaron la atención que requería en ese centro asistencial.
Sebastián Rojas, padre del menor, explicó que su hijo falleció porque en ese hospital no le brindaron a su esposa Rosario del Socorro Gutiérrez Urbina la atención que necesitaba, la noche del miércoles pasado que llegó con dolores de parto.
Aseguró que los médicos de turno le dijeron que a su señora todavía le faltaba mucho tiempo para dar a luz y que mejor debía regresar a su casa.
Según Rojas, a su mujer le continuaron los fuertes dolores y decidió entonces trasladarla al Hospital Fernando Vélez Paiz, donde dio a luz mediante cesárea a un niño que logró vivir solamente unos minutos.
Muy consternado, Rojas indicó que los médicos de ese hospital le indicaron que el niño falleció porque tragó líquido amniótico y otras sustancias.
“Por eso yo digo que los responsables de la muerte de mi hijo son los médicos del Bertha Calderón que no atendieron a mi esposa cuando lo necesitaba. Si ahí me la hubieran atendido, el niño no hubiera muerto al nacer”, dijo Rojas, quien además aseguró que denunciará el caso ante el Ministerio de Salud y en la Policía Nacional.
Por su parte, el doctor Marcelino Pérez Rocha, director del Hospital Bertha Calderón, aseguró que Rosario del Socorro Gutiérrez Urbina llegó a eso de las 7:00 p.m. del miércoles pasado a ese centro asistencial y se constató que se encontraba con signos vitales estables. “Se le realizó un diagnóstico de premigesta más embarazo de 40 semanas, más inicio de trabajo de parto. No se observó en ella ninguna anormalidad”, dijo.
Asimismo señaló que los médicos consideraron que no era el momento del parto y le dijeron que le realizarían otra valoración en dos horas. No obstante la paciente no regresó.
El médico negó que en algún momento se le haya dicho que tenía que marcharse a su casa de habitación.