El presidente George W. Bush en un acto de campaña.

“Bush ha sido un Presidente muy polarizante”

Arturo Valenzuela, ex subsecretario de Estado de EE.UU., augura una elección presidencial “muy reñida”. Evalúa la importancia del voto latino y las diferencias entre Bush y Kerry. “El voto latino es el voto conmayor posibilidad de crecimiento”, afirma Norma DomínguezEspecial para LA PRENSA BUENOS AIRES.- Arturo Valenzuela fue asesor de Seguridad Nacional y Subsecretario Adjunto […]

  • Arturo Valenzuela, ex subsecretario de Estado de EE.UU., augura una elección presidencial “muy reñida”. Evalúa la importancia del voto latino y las diferencias entre Bush y Kerry. “El voto latino es el voto conmayor posibilidad de crecimiento”, afirma

Norma DomínguezEspecial para LA PRENSA

BUENOS AIRES.- Arturo Valenzuela fue asesor de Seguridad Nacional y Subsecretario Adjunto del Departamento de Estado para Asuntos Hemisféricos durante el Gobierno de Bill Clinton. Catedrático de la Universidad de Georgetown, es director del Centro para Estudios Latinoamericanos de la universidad y un reconocido experto en la región. La entrevista se realizó vía telefónica.

¿Cómo tenemos que esperar las elecciones de noviembre en los Estados Unidos?

Sin duda que las elecciones van a ser reñidas. La vez pasada, recordemos, el presidente George W. Bush perdió por 500 mil votos y ganó porque pudo superar a Al Gore por tres votos de Colegio Electoral, lo que también es una cantidad ínfima. En otras palabras, hubo un empate entre cien millones de votantes.

El país está enormemente dividido y la polarización, incluso, se ha acentuado en este período porque Bush ha sido un presidente muy polarizante. Sus acciones han dividido más al país, pero no está claro que haya en el medio un sector muy grande. No hay un sector de “independientes” que de pronto van a aparecer y van a decir nos vamos con uno u otro candidato.

Creo que hasta el final va a ser una elección muy reñida, donde la clave de la elección va a estar en qué partido tiene mayor capacidad para sacar a sus militantes a votar.

¿Hasta qué punto va a influir realmente el voto latino en esta elección?

Obviamente que en una situación de polarización tan clara y tan extraordinaria, cualquier cambio de un sector —por ejemplo, que pase que el voto cubano-americano se vaya menos por Bush que antes— va a tener un impacto. Pensemos que en Florida, Gore perdió por 537 votos; es decir, si hubiesen habido 538 votos para Al Gore, él hubiera sido el Presidente todos estos años.

El voto latino también es importante porque es el voto con mayor posibilidad de crecimiento, y es un voto que todavía no se concreta. Los inscritos entre los latinos son todavía una cantidad bastante limitada, hay muchos latinos que no son ciudadanos y hay muchos otros que se han hecho ciudadanos pero que aún no se han inscrito; en general, cuando se inscriben tienden a votar.

Pero para redondear este punto, hay que tener en cuenta que el asesor principal del presidente Bush en temas de encuestas, justo después de la elección de 2000, dejó muy en claro que si todos los sectores de la sociedad norteamericana votasen en el 2004 exactamente igual que como lo hicieron en el 2000 (asumiendo que cada sector votase en las mismas proporciones en esta elección que en la anterior), Bush perdería no por 500 mil votos sino por tres millones de votos, simplemente por el crecimiento vegetativo de los latinos. Esto indica la importancia de este sector.

¿Y hasta qué punto tiene influencia la comunidad latina en Estados Unidos respecto a las políticas hacia la región?

No está claro que el sector latino tenga una injerencia muy fuerte en este momento sobre la política exterior. Aunque en cierto punto eso ha ido cambiando en el sentido de que, por ejemplo, ahora se ve más disponibilidad por parte de cada uno de los partidos de buscar gente que proceden del mundo latino para nombramientos importantes que tienen que ver con la región.

Hay un dato extraordinario y es que las transferencias, las remesas, son actualmente de 38,000 millones de dólares. Si uno piensa que toda la política de ayuda internacional de Estados Unidos son 15,000 millones de dólares para todo el mundo, eso significa que a América Latina está entrando por esta vía mucho más que lo que gasta Estados Unidos en todo el mundo, incluyendo Israel y Egipto que son los países que tienen mayor ayuda bilateral.

¿Qué significa eso? Significa que las personas están ganando mucho dinero y que lo están “invirtiendo” en sus países y en sus familias. Y, obviamente, están más interesados en que les vaya bien a estos países, porque si les va mal, con toda esta inversión y con todo este compromiso que tiene esta gente con la región, eso puede afectar su percepción de la política de Estados Unidos.

Estados Unidos va a tener que hacer más, y eso ya lo estamos viendo. Los nicaragüenses, los salvadoreños y los mexicanos son quienes están más preocupados de que la política de Estados Unidos en relación a los trabajadores temporales sea una política justa. Y esto va a ir evolucionando y en algún tiempo más va a ser muy difícil para el país tomar decisiones en relación a América Latina sin prestar atención a sectores importantes del mundo latino.

Resulta imposible no comparar en esta entrevista a ambos candidatos: ¿cuál cree que sería la principal diferencia, en términos económicos, entre Bush y John Kerry?

Francamente no creo que haya una gran diferencia entre los dos (en términos generales).

Se dice que habría una diferencia muy grande en cuanto al tema de los tratados de libre comercio, y de alguna manera es cierto.

El senador Kerry ha sido crítico del Cafta —el acuerdo que se hizo con Centroamérica— pero en parte eso respondió a que el gobierno de Bush negoció ese tratado sin consultar al Congreso, que incluso es una materia que se requiere por ley (la propia autorización que le dio el Congreso al Presidente requiere una mayor participación del Congreso) y pareciera que la Casa Blanca se embarcó en esto pensando no solamente en los temas comerciales, sino en cómo podrían ellos afianzar una cierta alianza o apoyo por parte de países del hemisferio a la política hacia Irak.

Creo que no es un accidente que los únicos países que apoyaron a Estados Unidos en el tema de Irak fueron Colombia, por un lado, y todos los países centroamericanos. Y ahora Colombia está embarcado en una negociación de TLC y los países centroamericanos como Honduras, El Salvador y República Dominicana, también.

A lo que voy es a lo siguiente: hay que distinguir en este aspecto lo que es un compromiso real con avanzar en el tema de los TLC, de lo que es un manejo político de esa materia, que yo creo que no ha sido muy eficaz. El hecho que Bush no esté enviando el (Cafta) hoy día al Congreso, teniendo el Presidente mayorías en ambas Cámaras de su partido para que eso se ratifique, es una demostración muy clara de que aún con esas mayorías republicanas que tiene no puede aprobar ese tratado. Y no lo puede aprobar porque tiene limitaciones bastante fundamentales.

¿Cree que con Kerry el ALCA tendría más posibilidades?

Creo que el ALCA podría tener más posibilidades. Porque como he dicho, en cierta medida el esfuerzo por tratar de hacer demostraciones parciales —lo de Chile (el TLC) se entendió porque venía de antes—, estableciendo negociaciones con Centroamérica por ejemplo, responde de alguna forma a una estrategia que ve la parcialización de la relación con América Latina como un elemento importante.

Es una especie de política de “salameo”: hacemos algo con los centroamericanos por un lado, otra cosa con los andinos, etc, esperando que obviamente los países más chicos y más vulnerables estén más dispuestos a conceder a Estados Unidos, y eso nos llevaría entonces en un futuro a tratar de presionar a los países más grandes para entrar en este juego. Y creo que eso no va a resultar. Pienso que es mucho más positivo pensar en lo que debiera haberse hecho, ver cómo avanzar en un diálogo muy claro con Argentina, con Brasil y otros países, para tratar de llegar a un diálogo de libre comercio para las Américas en general.

Volviendo a la campaña, ¿hasta qué punto Cuba es importante para EE.UU.?

Obviamente que Cuba no es importante desde un punto de vista geoestratégico como lo fue en otra época, cuando estaba la Unión Soviética y Cuba era un aliado de ella, y cuando el gran tema era el enfrentamiento entre Estados Unidos y los soviéticos en un mundo bipolar.

Eso ya ha cambiado, y desde un punto de vista estratégico Cuba tiene poca importancia para Estados Unidos y no es un desafío fundamental. Además, no hay pruebas —a pesar de lo que dice mucha gente— de que sea un Estado terrorista o ese tipo de cosas.

Lo complicado para Estados Unidos es el hecho de que hay un millón de cubanos que viven y que han vivido 40 años en el país, y que efectivamente han pasado a jugar un papel importante políticamente y ven el tema de Cuba como una cosa prioritaria. En ese sentido se torna importante. Además, es una nota disonante tener un país en la región que tiene a la misma persona gobernando 40 años.

¿Hasta qué punto difiere realmente la política de Bush de la de Kerry con respecto a la isla?

Creo que hay cambios importantes, incluso en Estados Unidos, en relación a este tema, y se está viendo cómo afrontar la situación de Cuba de otra forma. Y la ruptura no viene tanto entre Kerry y Bush.

Lo que se aprecia es un sector importante del Partido Republicano, principalmente conservadores republicanos de los sectores agrícolas de los Estados productores de materias primas (que tienden a ser los más atrasados económica y políticamente) que están ahora pidiendo que se levante el embargo porque quieren vender mercadería a Cuba, y no entienden cómo es posible que Estados Unidos permita que muchos países tomen ventajas comerciales en relación a la isla y ellos no. Es decir que, en cierta forma, ya se ha perdido la objeción ideológica por parte de estos sectores (que son bastante de derecha del Partido Republicano) en relación a Cuba. Así que a mí no me extrañaría ver que el Congreso insista en levantar aspectos del embargo.

Ahora, lo que plantea Kerry es una cosa un poco distinta a lo que ha planteado Bush. Porque la verdad es que Bush en esta última vuelta ha buscado endurecer la política de Estados Unidos hacia Cuba, y lo ha hecho con la política migratoria, con la política de remesas, y con estas últimas medidas que tomó el Gobierno en relación a la isla que han llevado, curiosamente, a un rechazo importante por sectores del partido, incluso de la comunidad cubana.

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