- Este campesino, además de tocar y cantar sus propios temas musicales, también elabora todos los instrumentos de cuerda
Luis Eduardo Martínez M.CORRESPONSAL/MATAGALPA
Cuando apenas era un muchacho, la guerra de los ochenta lo obligó a refugiarse en una comunidad de Jinotega. Allí conoció a varios amigos, a quienes les gustaba cantar en las fiestas que se organizaban en el pequeño caserío.
“A veces cantaba con ellos y después fui aprendiendo a tocar la guitarra”, recuerda don Lucilo Pérez Flores, relatando que en esa época había conocido a una joven a quien visitaba y cortejaba los fines de semana, cuando regresaba de trabajar en el campo.
SE FUE SIN DESPEDIRSE
En una ocasión don Lucilo buscó a su amor, pero ella se había ido sin despedirse y sin dejar noticias de su futuro paradero. Al parecer, la madre de la muchacha no aprobaba el posible romance.
“Se robó mi tesoro”, dice el campesino, citando el título de una de las inspiraciones que ahora canta junto a sus hijos, con quienes vive en la comunidad Las Mercedes, al sur de la ciudad de Matagalpa, donde además de cultivar la pequeña parcela que posee, también fabrica algunos instrumentos musicales de cuerda.
Esa canción es la favorita de su hija de 13 años, Alba Luz Pérez Flores, quien lo acompaña tocando la vihuela. Mientras don Lucilo toca la flauta, su hijo Israel, de 10 años, lo hace con una guitarra, su instrumento preferido.
“MIS TESOROS”
“Ellos son ahora mis tesoros”, dice mientras les acaricia el cabello, indicando que “hay otro (hijo) chiquito que es bien encantado con la música, ya la quiere sacar, se cuelga de las cuerdas de los instrumentos y eso que apenas tiene seis meses”.
“Ojalá que puedan tener alguna oportunidad de sobresalir, porque les gusta la música. Ya hemos tocado en varias actividades. Empezamos juntos hace dos años cuando la radio Hermanos nos dio una oportunidad”, añade.
El pequeño Israel lo interrumpe y explica: “Fue muy bonito porque nos oyeron en la casa y en la comunidad y nos decían que habíamos cantado bonito”.
El trío de los Pérez también se ha presentado en festivales de música campesina promovidos durante las ferias del maíz y el aniversario de Matagalpa.
Además de Se robó mi tesoro, don Lucilo ha escrito otras canciones como Tres recuerdos, Mujercita adorada, además de varias canciones alusivas a las Fiestas Patrias, al medio ambiente, entre otros temas, que sus hijos cantan en las actividades escolares.
A Israel le fascina tocar la guitarra, pero además toca el “raspador” y un poco el guitarrón. “Lo que casi no puedo es tocar el violín”, dice mientras Alba Rosa hace lo suyo con la vihuela y la guitarra.
En tanto, don Lucilo toca todos los instrumentos de cuerda que él mismo hace: guitarra, violín, vihuela y guitarrón. Además toca la flauta y el “raspador”.
Este campesino tiene un pequeño taller en su casa, pero lamenta que por las dificultades de acceso y transporte hacia la comunidad Las Mercedes, “se me hace difícil ir a Matagalpa para venderlos y la gente no llega hasta mi casa”.
“Entonces hay dificultades porque el dinero no nos da para comprar los materiales, pero ahí vamos, poco a poco. Ojalá que mis niños tengan una oportunidad de sobresalir”, finaliza don Lucilo.